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martes, 7 de enero de 2014

Reinventando el Memory


Hace poco fue el cumpleaños de Lluvia, ha cumplido dos años. Una pequeña amiga le ha regalado un Memory, muy chulo, de animales. Para quien no sepa en qué consiste el juego del Memory, se juega de la siguiente manera; un jugador da la vuelta a dos cartas, si son iguales las coge si son diferentes las vuelve a dejar del revés. Si acierta sigue levantando cartas de dos en dos, si no le toca el turno al otro jugador. Gana el que más parejas consiga. Básicamente es un juego de memoria y asociación. 













Los juegos de mesa, independientemente de cuál sea su objetivo principal, en este caso la memoria y asociación nos pueden servir como instrumento para potenciar distintos elementos del lenguaje.

Si el Memory es de animales, muy típico, aprendemos el vocabulario relacionado con éstos. Aprendemos el turno y a esperar, aprendemos las reglas que regulan el juego… Este juego tal cual es recomendable a partir de los tres años. Aunque la dificultad puede ir en aumento o en descenso, añadiendo más o menos cartas al juego.

Yo uso el mismo material adaptando el juego a la edad y a las capacidades del niño o niña. Os voy a hablar de algunas variaciones que se pueden llevar a cabo con el mismo Memory. Me gusta mucho economizar materiales y sacarles partido en todas sus posibilidades.

Por ejemplo, me comentaba una amiga que ella juega al Memory con su hija de 17 meses con fotos de la familia, así van destapando y descubriendo a los familiares. 

Una forma de jugar para niños a partir de 2 años, puede ser la siguiente: ponemos todas las cartas hacia arriba, que se vean los dibujos. Un jugador coge una, decimos: "Es un…" (Dejamos que el niño conteste, si no le ayudamos). "¿Dónde está el…?" Y el jugador busca la pareja. Cuando la encuentra decimos “¿Son iguales?" Si son iguales las guardamos aparte y si no seguimos buscando.






Aquí no hay repetición si se encuentra la pareja, siempre hay cambio de turno. Con este tipo de juego aprendemos vocabulario nuevo de manera significativa. Le ponemos palabras a lo que vemos "¿Es un…?" "¿Dónde está…?" Aprendemos el significado de "¿Dónde?" Y también de la palabra "iguales". Además ésta búsqueda activa con la mirada y el trabajo de atención son beneficiosos para la futura lectura.

Otra manera de jugar con este material puede ser la siguiente. Suponiendo que el Memory es de animales, podemos poner todas las cartas con el dibujo hacia arriba y realizar peticiones; "dame un animal que tiene orejas grandes", "coge el animal que tiene un cuello largo". Si el juego es sobre otros objetos hablaremos de las cualidades de esos objetos. Además de la comprensión  se potencia el desarrollo de la comprensión semántica, dotando de significado a las palabras, aprendemos adjetivos y vocabulario nuevo.

Y por último podemos agrupar por cualidades, dependiendo de la edad de nuestro peque. Con niños mayores de 4 años podemos agrupar por el medio en el que viven, contando las patas que tienen…

Seguro que después de estas fechas estamos cargados de juguetes, pero el tiempo pasa y ellos se aburren. Soy partidaria de la reutilización e intercambio de juguetes y por supuesto del desarrollo de la creatividad. No os limitéis a las instrucciones de uso, llegando hasta donde vuestra imaginación os deje…


Un saludo!


Seyla

jueves, 26 de septiembre de 2013

Cuéntame un cuento


Uno de mis momentos preferidos con Lluvia es el momento del cuento. La lectura de cuentos en voz alta tiene multitud de beneficios, sobre todo en relación a la adquisición y desarrollo del lenguaje. Cuando leemos un cuento de manera conjunta, ya desde bebé, incluso con esos cuentos blanditos, estamos trabajando la atención conjunta, muy importante para llevar a cabo posteriormente actos de interacción. También potenciamos la escucha activa y por supuesto la discriminación auditiva que nos ayuda en la integración de sonidos lo cual favorece la reducción de aparición de dislalias fonológicas o dicho de otro modo, reduce algunos tipos de problemas de pronunciación. Y en el caso de haberlos ayuda a mejorarlos. También favorece la integración de las construcciones sintácticas. Ni que decir tiene que los cuentos están llenos de vocabulario nuevo y conocido: las cosas de casa, el parque, el bosque, los colores, las emociones… Tiene tantos  beneficios a nivel comprensivo como expresivo  mejorando la capacidad creativa, la imaginación y la fantasía.

Pero ojo, no es lo mismo leer un cuento que contarlo. Vamos a ver algunos consejos para contar bien un cuento.

Siempre se ha pensado que los cuentos son para antes de dormir pero cualquier momento que nuestro pequeño elija es bueno para contar un cuento. Eso sí, debemos tener en cuenta el tema del cuento pues si la lectura es antes de dormir es mejor elegir temas que no supongan conflicto mental, sencillos de entender y alegres, que no dejen un “regusto” triste en nuestro peque. Cuentos bonitos con un final abierto para dejar volar la imaginación durante el sueño.

Lo ideal es estar en un lugar tranquilo o por lo menos cómodo, ya sea el suelo, la cama o una mesa es importante que el cuento quede a la vista de nuestro pequeño. Parece obvio pero a veces se nos pasan por alto estos pequeños detalles.

A mí me gusta mucho comenzar y acabar los cuentos siempre con el mismo ritual. Creo que genera seguridad y anticipa al niño de la actividad. Lo más típico es el “erase una vez…” y el “colorín, colorado…”. Nosotras, por ejemplo, adoptando esta buena costumbre de Paz, la educadora de Lluvia, llamamos al cuento “toc,toc, toc” y le pedimos permiso: “podemos ver este cuento?”.

Hay que tener en cuenta la entonación, no debe ser una lectura monótona, hay que captar la atención de nuestro "publico", hacer pausas en los momentos adecuados, poner las diferentes voces de los protagonistas, acompañar con gestos…

No importa repetir cuento. ¡Eso les encanta! Lo conocido, lo que se repite...les da seguridad. Y favorece que podamos hacer esa narración compartida, parando para que ellos repitan la retahíla del cuento. O haciendo preguntas- "¿Y ahora quién viene?...".

No debemos olvidar tener en cuenta los intereses de los niños, que varían mucho dependiendo de las edades y nivel de comprensión. Contando con la ayuda de mi gran amiga María Alonso Ceza, experta en libros infantiles y librera, os dejo algunos títulos interesantes.


Comenzamos con los más pequeños (menos de 1 año). Recomendamos A la bañera o A la cama. De Francesca Ferri, Ed. Imaginarium- Círculo de Lectores. Son en formato tela y en formato impermeable para el baño. Para bebés de pocos meses a mí me gustan este tipo de cuento porque se puede morder, manosear, chupar… y porque tiene formato cuento que es una manera de introducir “el libro” en nuestras pequeñas vidas.




De 1 a 2 años la Colección Cuentos Clásicos con texturas, de la Ed. Timun mas.  Esta colección no tiene desperdicio, son los cuentos tradicionales pero adaptados para poder trabajar la estimulación a través de varias texturas. Geniales para tocar y manipular. Por ejemplo El Gato con Botas.


A partir de los 3 años ¡Que llega el lobo!, Emile Jadoul. Col. Luciérnaga, ED. Edelvives. Este cuento rompe el rol negativo del lobo. Los animales van corriendo a la casa y gritando "!Que llega el lobo¡", pero al final descubren que las prisas no se deben a miedo sino a una sorpresa que está por llegar. Es en formato de cartón duro, muy resistente, ideal para esta edad.



Splat el gato de Rob Scotton, Ed. Miau, esta genial para trabajar la aventura de comenzar el colegio. El gato Splat no ha ido nunca al colegio y tiene que enfrentarse a ello acompañado de su mascota que es un ratón.


Y por último, para niños y niñas a partir de los 5 o 6 años Superhéroes en apuros. 10 Cuentos para dibujar sonrisas. De Carmen Gil, ilustrado por Ana Cantone, Ed. Parramon. En tono cómido narra cómo unos niños que son superhéroes intentan superar sus miedos.




No puedo acabar el post sin dar mil gracias a Mery, que me asesora e investiga sobre mil cuentos y que además ha realizado esta pequeña selección para nosotros. 


Hasta dentro de unos días y...¡Feliz cuento!

Seyla

viernes, 20 de septiembre de 2013

Aprendemos vocabulario


Denominar es poner el nombre que identifica cada cosa. Nombrar sin la intención de pedir. A través de esta actividad es como aprendemos la mayoría del vocabulario, etiquetamos palabras con imágenes y aprendemos las diferentes clases de palabras: sustantivos, adjetivos, determinantes, pronombres, verbos… Además vamos construyendo las reglas gramaticales, las peculiaridades de nuestra lengua y las irregularidades.

De aquí la importancia de nombrar cada cosa por su nombre, sin diminutivos, ni creaciones… Somos el espejo en el que se miran nuestros pequeños, por ello es importantísimo dar  modelos correctos a la hora de hablar. En la forma y en el contenido.

Tener un amplio repertorio de vocabulario nos facilita el acceso a otras funciones comunicativas más elaboradas como son la descripción y la narración que aparecen posteriormente.


¿Cómo podemos potenciar la habilidad de denominar en el día a día?

Podemos adaptar estas actividades a cada momento evolutivo, comenzando por nombrar las cosas cuando vamos de paseo hasta nombrar objetos y su cualidad en edades mayores. Empezando por objetos y personas, que es lo más sencillo, pasamos a las acciones o cualidades de las cosas, más complicado. Os planteo una serie de actividades para que llevéis a cabo en cada momento. Como siempre, cosas que se pueden hacer en nuestro día a día y desde una perspectiva lúdica.

Debemos tener en cuenta el interés de los niños y ser intuitivos. Hay momentos en que decir el nombre de todo es genial y otros en los que abruma… así que dejémonos llevar por el sentido común y aprovechemos esos ratos en que ellos preguntan, señalan, demandan interacción o simplemente miran con atención. El aprendizaje es significativo cuando entra en juego la emoción. Cuando algo despierta interés, hace brotar una sonrisa o un malestar.

Posibilitemos experiencias de aprendizaje, contextos y momentos variados, porque el lenguaje siempre está influido por el contexto, así no hablamos igual en la calle que en la biblioteca, sino que nos adaptamos. Tampoco encontramos las mismas cosas en un parque que en un centro comercial.

El paseo, ya sea en el carro o en porteo,  nos da muchas posibilidades de ponerle nombre a las cosas que vemos. Evidentemente, la zona del paseo influye en el tipo de vocabulario que podemos aportar a nuestro pequeño. Si el paseo es en carro, un factor a tener en cuenta en el paseo es la posición de la silla. Nos da más seguridad llevarla hacia nosotros pero es más enriquecedor en cuanto al descubrimiento llevarla mirando hacia delante, yo creo. Si el paseo es en brazos, fular o demás “trapos” (como los llamo yo, que me encantan) facilitamos otro punto de vista sobre el entorno, a la altura del adulto, así el bebé verá lo que nosotros.

Cualquier trayecto en coche nos ofrece la oportunidad de observar por la ventana. Los parasoles están muy bien en pleno verano pero si no hay sol…mejor ver mundo! Además podemos ir nombrando las cosas que vemos, que suelen ser “grandes” por ejemplo, un camión, un coche, un parque… También cuando va anocheciendo podemos aprovechar las llamativas luces para nombrar el semáforo o las tiendas.

El momento de recoger nos ofrece muchas posibilidades de aprendizaje, no sólo adquirir hábitos de orden y pequeñas responsabilidades, que no es poco. Lo podemos aprovechar para nombrar los juguetes, no hace falta de sea de manera insistente sino algo sutil. “vamos a recoger los animales: guardamos la vaca, el caballo, la cabra…”

Hay libros destinados a la adquisición de vocabulario, imaginarios o diccionarios de imágenes, se suelen llamar. Desde los más básicos con objetos cotidianos a los que van por ámbitos y no solo muestran objetos sino también acciones. Están genial, si tenemos alguno de estos perfecto y si no… ¡nos lo inventamos! Algo muy parecido son los catálogos de publicidad, que además tiene objetos de todo tipo y cotidianos. Los que traen niños con la ropa de temporada nos pueden valer para aprender partes del cuerpo, la ropa de la estación, el tipo de ropa. También los electrodomésticos y otros accesorios… Otra posibilidad es crear nuestro propio libro de imágenes, recortando de aquí y allí y pegándolas al álbum de fotos. Podemos ir nombrando y señalando, que el peque señale y nosotros nombremos, preguntar..."¿dónde está...?", variedad de posibilidades...

Nombrar una acción cuando vemos que se realiza también es buena idea. Siguiendo el desarrollo del pequeño podemos nombrar acciones según va adquiriendo vocabulario. Incluso nos preguntan: “¿Qué hace?”. Las acciones de comprensión más básica, las que vemos, son más sencillas de enseñar: bañar, jugar, comer... Acciones también son pensar, soñar, imaginar…que no debemos olvidar para trabajar en niños a partir de los dos años y medio o tres.

Este tipo de acciones, al igual que los genéricos tipo “trabajar”, que cada uno trabaja en algo diferente pero todo ses trabajo, son más complicados de comprender, no obstante debemos ofrecer oportunidades para conseguir la comprensión del término. Por ejemplo si vamos al banco podemos decir: “está trabajando” pero también si vemos al jardinero.

Y por último, las emociones también necesitan su etiqueta verbal y aunque es más difícil que denominar objetos también podemos poner nombre cuando sentimos una emoción. El enfado es  lo primero que se aprende, porque cuando nos enfadamos lo decimos: “¡estoy muy enfadada!” pero… ¿y la alegría? Cuando nos sentimos contentos o nuestros pequeños muestran alegría también podemos darle una palabra a la emoción. Es importante tener un amplio vocabulario emocional para gestionar cada emoción de manera adecuada en el presente pero sobre todo en el futuro. No solo existe la alegría y la tristeza…

Seguro que se os ocurren más juegos, por ejemplo el veo-veo, o más entornos en los que aprender vocabulario( el mercado es genial), he intentado dar algunas ideas, ahora le toca a vuestra imaginación.


PLANOS DEL LENGUAJE: Aspectos pragmáticos y léxico- semánticos.

ESTAMOS POTENCIANDO: 

  • La adquisición de vocabulario.
  • El aumento de la intención comunicativa.
  • El acceso a las posteriores funciones de descripción y narración.
  • La integración de significados. 



Espero que os guste y sea útil. ¡Un saludo y hasta dentro de poco!


Seyla


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Álbum de fotos personal



Desde el nacimiento los niños muestran preferencia por mirar caras humanas. Aproximadamente a los 5 meses ya son capaces de reconocer los rostros de sus papás y familiares más cercanos. Incluso puede llegar a distinguir emociones básicas que expresa una cara.

Desde este momento podemos empezar a mostrarle su álbum de fotos personal. Este álbum de fotos puede evolucionar y acompañarle  en su desarrollo y posibilidades, así en  un primer momento sirve para que el bebé mire las caras, comprenda emociones y comience a reconocer a las personas de su entorno.

En torno a los 12 meses se pueden cambiar las fotos de rostros por fotos algo más generales, con más detalles y ampliar el repertorio. En esta etapa el objetivo es no sólo reconocer a personas del entorno como amigos sino también ir etiquetando a la persona con su correspondiente nombre.




Así que como actividad  podemos ir pasando las fotos y diciendo los nombres a la vez que los señalamos, tipo los cuentos para bebés con imágenes. También podemos preguntar: ¿dónde está…? Y que nuestro pequeño señale.
A partir de los 18 meses el mismo álbum puede servirnos para informar de visitas. Por ejemplo, -“van a venir los amigos que se llaman Noe y Pepe. ¿te acuerdas de ellos?, mira vamos a buscarlos en el álbum”  De esta manera trabajamos el tiempo futuro  con apoyo visual, dando información que después será real. Igual trabajamos el pasado –“¿quién vino ayer? – Y apoyamos con las fotos del álbum.

Este tipo de actividades nos han venido muy bien para que Lluvia cuente, en la medida en que puede, cosas sobre el pasado más cercano. Ahora, por ejemplo, es capaz de contar con quién estuvo por la mañana aún siendo varias personas, sin apoyo de las fotos.

Este mismo sistema lo hemos seguido durante el verano en relación a sus compañeros de la escuela infantil. Su educadora, que es un sol, nos pasó un CD de fotos que durante el verano hemos visto, nombrando a los compañeros y nombrando lo que hacen o lo que va surgiendo cuando lo vemos. De esta manera la vuelta a la escuela no ha sido nada dificultosa, pues realmente siempre tuvimos presente a los amigos.

Y ya para sacarle aún más partido el álbum personal, a partir de los 3 años, que empieza la vida escolar, el interés por las letras se dispara. Que mejor manera de buscar las letras dentro de lo que ya sabemos, que nos hace sentir seguros y nos motiva. Podemos poner debajo de cada foto los nombres escritos de las personas y jugar a la búsqueda de letras.




No me gustaría acabar sin decir que las franjas de edades que nombro son siempre orientativas. Cada niño tiene su propio proceso madurativo. Lo más importante es ajustarnos siempre a ese desarrollo, realizando actividades de su interés y sabiendo finalizarlas cuando se empieza a aburrir. Esto es un juego, no trabajo.


Como siempre, espero ser de ayuda o por lo menos daros ideas fáciles y divertidas.



PLANOS DEL LENGUAJE: Léxico-Semántico. Morfo- sintáctico. Fonético-fonológico.

ESTAMOS POTENCIANDO:

  • El reconocimiento facial de emociones.
  • El reconocimiento de personas del entorno.
  • El aprendizaje de los nombres de las personas cercanas.
  • La comprensión del futuro y el pasado.
  • El reconocimiento de las letras.




Seyla
 

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