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lunes, 17 de marzo de 2014

El juego de "la entrevista"


Tengo la gran suerte de rodearme de grandes profesionales y amigos. Uno de estos “fichajes” en mi vida es Nuria Martínez, profesora de Educación Infantil, con gran vocación y  unas ganas de cambiar el mundo impresionantes. Fue ella quien un día me hablo del juego de “la entrevista”, entre muchos otros, y que yo he puesto en práctica en muchas ocasiones.

La entrevista es una actividad o juego que podemos llevar a cabo con los peques a partir de los tres años. El juego consiste en decirle al niño que piense que es un objeto, por ejemplo una mesa y a partir de ahí realizar preguntas como si fuese una entrevista.

Por ejemplo, la entrevista podría contener preguntas como:

-¿Y tú que eres? , ¿Para qué sirves?, ¿De qué color eres?, ¿Dónde vives?, ¿Cómo te gusta que te traten?, ¿Quiénes son tus amigos?, ¿Quién es tu familia?...

Con esta técnica los niños y niñas desarrollan la función imaginativa del lenguaje además de potenciar la expresión oral, el diálogo,  la ampliación de vocabulario comprensivo, conocer el uso de los objetos (¿Para qué?), las familias léxicas-semánticas, (¿Quiénes son tus amigos?-la silla, el armario, ¿Quién es tu familia? la mesilla).

Pero también favorece otros aspectos como son el aprendizaje de normas y valores (¿Cómo te gusta que te traten?), de conceptos (¿de qué color eres, tamaño, forma…?) y el desarrollo de la creatividad e imaginación.

Es una actividad que puede ser muy divertida, podemos usar algo como micrófono o incluso darle la vuelta y que después sea el niño o niña quien nos pregunte a nosotros, o si son varios niños podemos enseñarle el juego para que lo hagan entre ellos.

Yo hago con Lluvia una versión “light” que consiste en preguntar- ¿Cómo te llamas?- Y contestamos cualquier cosa como -Me llamo silla- o – Me llamo gato y hago miau-. Lo hacemos mucho en el coche para entretenernos y a ella le encanta.

Es algo facilito pero que da buenos resultados, además es divertido y les suele gustar.


Hasta dentro de unos días!

Seyla

domingo, 2 de marzo de 2014

Canciones y retahílas


Desde mi embarazo me preocupé mucho por cantarle a mi barriga, a pesar de lo mal que lo hago, y de escuchar mucha música y variada. Había una canción que cantaba mucho, esa misma canción era la que más tranquilizaba a Lluvia cuando nació. ¿Casualidad? No lo creo. Creo más en la ciencia, en los estudios que demuestran que a partir de la semana 20 de embarazo el bebé percibe sonidos del exterior,  no olvidemos que el sonido se transmite por ondas y el medio que les rodea es líquido. No sólo creo en el beneficio directo de cantar sino en la sensación que la música ejercía en mí, en mi calma y en que yo se lo transmitía a mi bebé…

Son muchos los beneficios que podemos encontrar en cantar a nuestros niños no obstante intentaré centrarme en los beneficios de carácter comunicativo y lingüístico.

De todos es sabido que “la música amansa a las fieras”, relaja, calma y tranquiliza. Posiblemente este sea el mayor beneficio cuando se es bebé. La música también es un facilitador social, cantar a un bebé facilita que nos mire, que dirija la mirada hacia nosotros, nos escuche y disfrute del placer de estar con otras personas. Además le ayudará a relacionarnos con nuestra voz y poco a poco irá identificando las voces con los rostros. Le estaremos ayudando a acercarse al mundo de los sonidos, de las palabras…

En cuanto empiece a balbucear le encantaran aún más las canciones con rimas y estrofas repetitivas. Lo que conozco, lo que se repite me da seguridad, se lo que viene a continuación y eso me gusta. Seguir el ritmo con las manos, dando palmas o moviéndose ayuda a interiorizar el ritmo. Si acompañamos todas estas canciones con gestos ayudaremos en el desarrollo de su psicomotricidad, coordinación y expresión gestual.

En cuanto empiezan a hablar el mundo de la canción se convierte en un fuerte apoyo y en un elemento motivador. A ellos y ellas les encanta cantar y que nosotros les miremos o lo hagamos con ellos, una vez más cantar nos ayuda a establecer relaciones con otros.

Y para los más mayores las canciones suponen una vía de aprendizaje, a través de estas aprenden conceptos básicos, historias, moralejas…

Los beneficios de las canciones y retahílas infantiles en el proceso de comunicación y lenguaje son:

Mejorar los prerrequisitos para el lenguaje oral como son la atención, el uso del contacto ocular y la mejora de la expresión gestual. Mejora la compresión y asociación auditiva y también la percepción visual del habla potenciando la lectura labiofacial.

A nivel fonético-fonológico, pronunciación, mejora la funcionalidad de los órganos fonoarticulatorios, también la integración de los sonidos y la memoria secuencial auditiva mejorando la inteligibilidad del habla.

En cuanto a la organización del lenguaje, plano morfosintáctico, facilita la comprensión de la frase y su posterior uso, ayuda en el aprendizaje de la frase, desde simples a más complejas. Favorece la generalización de concordancias de género y numero.

Con las canciones aumenta la adquisición de vocabulario, plano léxico-semántico, potencia la asociación de sonido (palabra) y significado. Se aprenden objetos, acciones, cualidades, familias de palabras, los conceptos de relación espacial (arriba, abajo) favorecido por el movimiento, las relaciones temporales (día, noche)…

Y por supuesto facilita el  control del volumen, la intensidad, el tono y el ritmo del habla. Las terapias basadas en el canto son muchas y se usan en casos de trastornos espeficicos del lenguaje, en disfemia (tartamudez) y otras alteraciones de la prosodia (entonación y melodía del lenguaje).


Y no sólo esto, sino que despierta la pasión por la música, el gusto por el arte, el placer por conocer nuevos sonidos. Los niños que cantan y escuchan música desde pequeños muestran más creatividad y capacidad resolutiva. 


Así que después de todo esto espero que os hayan entrado ganas de cantar. Yo os animo a cantar y a escuchar música, de todo tipo y variada. Y no solo en castellano sino también en otros idiomas.



Un saludo y hasta dentro de unos días!

Seyla

sábado, 19 de octubre de 2013

Comunicación pre-verbal


Hace un tiempo publiqué un post que llevaba a la reflexión sobre la importancia de la comunicación no verbal de una manera un tanto sutil. Ahora vamos a tratar el tema de nuevo, dando algunas pistas más concretas sobre su aparición.

Casi todo bebé nace predispuesto para la interacción social, para sintonizar con las personas que le dedican su atención,  mostrándose sensible a la voz humana y preferencia por las formas semejantes al rostro de las personas.  El adulto es quien interpreta  y da sentido a la necesidad del bebé.  Esto significa que el proceso de adquisición del lenguaje comienza mucho antes de que el bebé pueda emitir palabras y que para dicha adquisición es importante estar en contacto con personas (sobre todo la figura de apego) , en un ambiente estructurado y enriquecedor. Los primeros intercambios comunicativos se dan durante las actividades diarias de cuidado en que bebé y mamá nos encontramos cara a cara, uno a uno.


Según Schaeffer (1984,1989), la etapa de comunicación pre-lingüística sigue un patrón de adquisición que a continuación se detalla:

Entre el nacimiento  y los dos meses surgen las  pre-adaptaciones para interaccionar con las personas. El bebé se calma a oír la voz de mama, le gusta mirar a los ojos y comienzan a seguir a papá y mamá con la mirada, responden con sonrisa o sonidos ante la voz de mamá o voces conocidas.

A partir de los dos meses comienza lo que los expertos llaman “protoconversaciones” (anterior a la conversación). Existe un mantenimiento de la mirada y la alternancia de gorjeos entre el bebé y su mamá. Digo su mamá porque la primera persona con quien realiza esta interacción es la figura de apego, que suele ser la mamá, más adelante la pondrá en práctica con papá, tíos, abuelos… Es una forma mutua entre madre e hijo de regulación de la interacción. La primera toma de turnos, vital para el futuro desarrollo de la comunicación. Gorjea bebé-mamá-bebé-mamá…

Entre los dos y cinco meses aparece un interés activo por las personas. Es donde ampliará el repertorio de interlocutores  con los que intercambiar gorjeos y sonrisas.

A partir de los cinco meses surgen dos pequeños estadios; el primero, en que el interés por las personas desciende y aumenta el de los objetos. En esta fase el bebé jugará con la persona o con el objeto pero no con la persona y el objeto. En torno a los seis meses nace un gesto, que inicialmente no tiene la intención de comunicar pero que se llega a convertir en uno de los gestos más importantes de la comunicación pre-verbal. Es el gesto de señalar. Tan importante es, que si este gesto no surge en el primer año y medio, es un signo de alarma en cuanto a posibles dificultades relacionadas con el desarrollo neurotípico. Es muy posible que el primero atisbo de señalar sea lanzar los brazos hacia el objeto, vocalizando y mirando hacia la persona, gracias a la interpretación que el adulto hace de esto, se vaya convirtiendo en el instrumento que permitirá cambiar el entorno del bebé. En el momento en que descubra la utilidad de señalar estará abriendo la puerta a la comunicación. Muchos expertos piensan que realmente este es el primer momento de comunicación pre-verbal intencional. Estos signos que se utilizan para pedir se llaman “protoimpetarivos”.

En este periodo también surge la mirada alternativa, que es esa en la que el niño mira al adulto y después al objeto, o al revés, asegurándose de que la persona ve lo que él quiere en su petición.

El segundo estadio dentro de la etapa de los cinco a los ocho meses habla de la coordinación entre objetos y personas. Nuestros pequeños son capaces de establecer una relación atencional a dos bandas, hacia la persona y hacia el objeto y además compartir el objeto con las personas. Ahora nuestro bebé jugará con el objeto y también con la persona a la vez, uniendo todo dentro del mismo momento interactivo. Las conductas para mostrar, sin querer pedir, para compartir  un interés o llamar la atención al adulto sobre algo se llaman “protodeclarativos”. Simplemente nos quieren mostrar algo que les llama la atención. Por ejemplo ve un perro y quiere compartir esa novedad o alegría que le da con nosotros y lo señala a la vez que realiza alguna vocalización y nos mira.



Para acabar, os dejo un vídeo que me hizo mucha gracia. Aunque este bebé ya utiliza de una manera más elaborada y con completa funcionalidad la comunicación pre-verbal, es un vídeo que demuestra que en la comunicación, sea el que sea el canal (oral, gestual...) se necesita un receptor que lo interprete. La comunicación siempre es cosa de dos.






¡Hasta dentro de unos días!

Seyla

jueves, 26 de septiembre de 2013

Cuéntame un cuento


Uno de mis momentos preferidos con Lluvia es el momento del cuento. La lectura de cuentos en voz alta tiene multitud de beneficios, sobre todo en relación a la adquisición y desarrollo del lenguaje. Cuando leemos un cuento de manera conjunta, ya desde bebé, incluso con esos cuentos blanditos, estamos trabajando la atención conjunta, muy importante para llevar a cabo posteriormente actos de interacción. También potenciamos la escucha activa y por supuesto la discriminación auditiva que nos ayuda en la integración de sonidos lo cual favorece la reducción de aparición de dislalias fonológicas o dicho de otro modo, reduce algunos tipos de problemas de pronunciación. Y en el caso de haberlos ayuda a mejorarlos. También favorece la integración de las construcciones sintácticas. Ni que decir tiene que los cuentos están llenos de vocabulario nuevo y conocido: las cosas de casa, el parque, el bosque, los colores, las emociones… Tiene tantos  beneficios a nivel comprensivo como expresivo  mejorando la capacidad creativa, la imaginación y la fantasía.

Pero ojo, no es lo mismo leer un cuento que contarlo. Vamos a ver algunos consejos para contar bien un cuento.

Siempre se ha pensado que los cuentos son para antes de dormir pero cualquier momento que nuestro pequeño elija es bueno para contar un cuento. Eso sí, debemos tener en cuenta el tema del cuento pues si la lectura es antes de dormir es mejor elegir temas que no supongan conflicto mental, sencillos de entender y alegres, que no dejen un “regusto” triste en nuestro peque. Cuentos bonitos con un final abierto para dejar volar la imaginación durante el sueño.

Lo ideal es estar en un lugar tranquilo o por lo menos cómodo, ya sea el suelo, la cama o una mesa es importante que el cuento quede a la vista de nuestro pequeño. Parece obvio pero a veces se nos pasan por alto estos pequeños detalles.

A mí me gusta mucho comenzar y acabar los cuentos siempre con el mismo ritual. Creo que genera seguridad y anticipa al niño de la actividad. Lo más típico es el “erase una vez…” y el “colorín, colorado…”. Nosotras, por ejemplo, adoptando esta buena costumbre de Paz, la educadora de Lluvia, llamamos al cuento “toc,toc, toc” y le pedimos permiso: “podemos ver este cuento?”.

Hay que tener en cuenta la entonación, no debe ser una lectura monótona, hay que captar la atención de nuestro "publico", hacer pausas en los momentos adecuados, poner las diferentes voces de los protagonistas, acompañar con gestos…

No importa repetir cuento. ¡Eso les encanta! Lo conocido, lo que se repite...les da seguridad. Y favorece que podamos hacer esa narración compartida, parando para que ellos repitan la retahíla del cuento. O haciendo preguntas- "¿Y ahora quién viene?...".

No debemos olvidar tener en cuenta los intereses de los niños, que varían mucho dependiendo de las edades y nivel de comprensión. Contando con la ayuda de mi gran amiga María Alonso Ceza, experta en libros infantiles y librera, os dejo algunos títulos interesantes.


Comenzamos con los más pequeños (menos de 1 año). Recomendamos A la bañera o A la cama. De Francesca Ferri, Ed. Imaginarium- Círculo de Lectores. Son en formato tela y en formato impermeable para el baño. Para bebés de pocos meses a mí me gustan este tipo de cuento porque se puede morder, manosear, chupar… y porque tiene formato cuento que es una manera de introducir “el libro” en nuestras pequeñas vidas.




De 1 a 2 años la Colección Cuentos Clásicos con texturas, de la Ed. Timun mas.  Esta colección no tiene desperdicio, son los cuentos tradicionales pero adaptados para poder trabajar la estimulación a través de varias texturas. Geniales para tocar y manipular. Por ejemplo El Gato con Botas.


A partir de los 3 años ¡Que llega el lobo!, Emile Jadoul. Col. Luciérnaga, ED. Edelvives. Este cuento rompe el rol negativo del lobo. Los animales van corriendo a la casa y gritando "!Que llega el lobo¡", pero al final descubren que las prisas no se deben a miedo sino a una sorpresa que está por llegar. Es en formato de cartón duro, muy resistente, ideal para esta edad.



Splat el gato de Rob Scotton, Ed. Miau, esta genial para trabajar la aventura de comenzar el colegio. El gato Splat no ha ido nunca al colegio y tiene que enfrentarse a ello acompañado de su mascota que es un ratón.


Y por último, para niños y niñas a partir de los 5 o 6 años Superhéroes en apuros. 10 Cuentos para dibujar sonrisas. De Carmen Gil, ilustrado por Ana Cantone, Ed. Parramon. En tono cómido narra cómo unos niños que son superhéroes intentan superar sus miedos.




No puedo acabar el post sin dar mil gracias a Mery, que me asesora e investiga sobre mil cuentos y que además ha realizado esta pequeña selección para nosotros. 


Hasta dentro de unos días y...¡Feliz cuento!

Seyla

viernes, 20 de septiembre de 2013

Aprendemos vocabulario


Denominar es poner el nombre que identifica cada cosa. Nombrar sin la intención de pedir. A través de esta actividad es como aprendemos la mayoría del vocabulario, etiquetamos palabras con imágenes y aprendemos las diferentes clases de palabras: sustantivos, adjetivos, determinantes, pronombres, verbos… Además vamos construyendo las reglas gramaticales, las peculiaridades de nuestra lengua y las irregularidades.

De aquí la importancia de nombrar cada cosa por su nombre, sin diminutivos, ni creaciones… Somos el espejo en el que se miran nuestros pequeños, por ello es importantísimo dar  modelos correctos a la hora de hablar. En la forma y en el contenido.

Tener un amplio repertorio de vocabulario nos facilita el acceso a otras funciones comunicativas más elaboradas como son la descripción y la narración que aparecen posteriormente.


¿Cómo podemos potenciar la habilidad de denominar en el día a día?

Podemos adaptar estas actividades a cada momento evolutivo, comenzando por nombrar las cosas cuando vamos de paseo hasta nombrar objetos y su cualidad en edades mayores. Empezando por objetos y personas, que es lo más sencillo, pasamos a las acciones o cualidades de las cosas, más complicado. Os planteo una serie de actividades para que llevéis a cabo en cada momento. Como siempre, cosas que se pueden hacer en nuestro día a día y desde una perspectiva lúdica.

Debemos tener en cuenta el interés de los niños y ser intuitivos. Hay momentos en que decir el nombre de todo es genial y otros en los que abruma… así que dejémonos llevar por el sentido común y aprovechemos esos ratos en que ellos preguntan, señalan, demandan interacción o simplemente miran con atención. El aprendizaje es significativo cuando entra en juego la emoción. Cuando algo despierta interés, hace brotar una sonrisa o un malestar.

Posibilitemos experiencias de aprendizaje, contextos y momentos variados, porque el lenguaje siempre está influido por el contexto, así no hablamos igual en la calle que en la biblioteca, sino que nos adaptamos. Tampoco encontramos las mismas cosas en un parque que en un centro comercial.

El paseo, ya sea en el carro o en porteo,  nos da muchas posibilidades de ponerle nombre a las cosas que vemos. Evidentemente, la zona del paseo influye en el tipo de vocabulario que podemos aportar a nuestro pequeño. Si el paseo es en carro, un factor a tener en cuenta en el paseo es la posición de la silla. Nos da más seguridad llevarla hacia nosotros pero es más enriquecedor en cuanto al descubrimiento llevarla mirando hacia delante, yo creo. Si el paseo es en brazos, fular o demás “trapos” (como los llamo yo, que me encantan) facilitamos otro punto de vista sobre el entorno, a la altura del adulto, así el bebé verá lo que nosotros.

Cualquier trayecto en coche nos ofrece la oportunidad de observar por la ventana. Los parasoles están muy bien en pleno verano pero si no hay sol…mejor ver mundo! Además podemos ir nombrando las cosas que vemos, que suelen ser “grandes” por ejemplo, un camión, un coche, un parque… También cuando va anocheciendo podemos aprovechar las llamativas luces para nombrar el semáforo o las tiendas.

El momento de recoger nos ofrece muchas posibilidades de aprendizaje, no sólo adquirir hábitos de orden y pequeñas responsabilidades, que no es poco. Lo podemos aprovechar para nombrar los juguetes, no hace falta de sea de manera insistente sino algo sutil. “vamos a recoger los animales: guardamos la vaca, el caballo, la cabra…”

Hay libros destinados a la adquisición de vocabulario, imaginarios o diccionarios de imágenes, se suelen llamar. Desde los más básicos con objetos cotidianos a los que van por ámbitos y no solo muestran objetos sino también acciones. Están genial, si tenemos alguno de estos perfecto y si no… ¡nos lo inventamos! Algo muy parecido son los catálogos de publicidad, que además tiene objetos de todo tipo y cotidianos. Los que traen niños con la ropa de temporada nos pueden valer para aprender partes del cuerpo, la ropa de la estación, el tipo de ropa. También los electrodomésticos y otros accesorios… Otra posibilidad es crear nuestro propio libro de imágenes, recortando de aquí y allí y pegándolas al álbum de fotos. Podemos ir nombrando y señalando, que el peque señale y nosotros nombremos, preguntar..."¿dónde está...?", variedad de posibilidades...

Nombrar una acción cuando vemos que se realiza también es buena idea. Siguiendo el desarrollo del pequeño podemos nombrar acciones según va adquiriendo vocabulario. Incluso nos preguntan: “¿Qué hace?”. Las acciones de comprensión más básica, las que vemos, son más sencillas de enseñar: bañar, jugar, comer... Acciones también son pensar, soñar, imaginar…que no debemos olvidar para trabajar en niños a partir de los dos años y medio o tres.

Este tipo de acciones, al igual que los genéricos tipo “trabajar”, que cada uno trabaja en algo diferente pero todo ses trabajo, son más complicados de comprender, no obstante debemos ofrecer oportunidades para conseguir la comprensión del término. Por ejemplo si vamos al banco podemos decir: “está trabajando” pero también si vemos al jardinero.

Y por último, las emociones también necesitan su etiqueta verbal y aunque es más difícil que denominar objetos también podemos poner nombre cuando sentimos una emoción. El enfado es  lo primero que se aprende, porque cuando nos enfadamos lo decimos: “¡estoy muy enfadada!” pero… ¿y la alegría? Cuando nos sentimos contentos o nuestros pequeños muestran alegría también podemos darle una palabra a la emoción. Es importante tener un amplio vocabulario emocional para gestionar cada emoción de manera adecuada en el presente pero sobre todo en el futuro. No solo existe la alegría y la tristeza…

Seguro que se os ocurren más juegos, por ejemplo el veo-veo, o más entornos en los que aprender vocabulario( el mercado es genial), he intentado dar algunas ideas, ahora le toca a vuestra imaginación.


PLANOS DEL LENGUAJE: Aspectos pragmáticos y léxico- semánticos.

ESTAMOS POTENCIANDO: 

  • La adquisición de vocabulario.
  • El aumento de la intención comunicativa.
  • El acceso a las posteriores funciones de descripción y narración.
  • La integración de significados. 



Espero que os guste y sea útil. ¡Un saludo y hasta dentro de poco!


Seyla


sábado, 14 de septiembre de 2013

Comunicar no es sólo hablar


Esta noche me desperté llorando, quizás tuve una pesadilla, no recuerdo bien pero me sentía sola. No sabía cómo expresarlo así que lloré. Quería que mi marido me hiciese caso así que lloré. Le pedí un abrazo, que me protegiese en sus brazos, que me acurrucase…pero como estaba malhumorado por el despertar no me hizo caso, me llamó caprichosa y me dejó durmiendo sola porque dice que si no me acostumbro. Tampoco me abrazó por si me acostumbro a sus brazos pero yo solo quería su consuelo y se lo pedía a través de mi llanto. Me sentí abandonada y sola. Cuando nos despertamos mi marido seguía de mal humor, supongo que por el despertar nocturno. Yo no lo hice apropósito.  A pesar de esto mi marido es lo más importante de mi vida.

La comida no me gustó, por ello  retiré el plato y apreté la boca, no quería comer. Pero mi marido me obligó, incluso se enfadó. ¡Pero es que yo quería macarrones! Así que por más que lo intentaba yo cerraba la boca. Así que mi marido se enfadó, retiró mi plato pero no me dio otra cosa. Me llamó niña caprichosa. Aunque se enfade mi marido es lo más importante de mi vida.

Por la tarde yo solo pensaba en estar con mi marido. Mi marido estaba leyendo el periódico así que de un manotazo, para llamar su atención, se lo quite de delante, era mi manera de decirle que me haga caso. ¡Madre mía como se puso! Me gritó y me dijo que estaba  tenía harto.  Me puse a llorar porque no me gusta que me grite y se enfadó más. Me dijo que siempre estoy llorando, pero tampoco sé que hacer para que me haga caso, tampoco sé que quiere que yo haga…no me lo dice, solo me regaña.

Cuando me quise dar cuenta mi marido se había ido, sin avisarme, sin mediar palabra. Allí me dejó con un familiar. Sin explicarme dónde iba, con quién me quedaba, cuándo volvería…  ¿Creéis que así yo puedo confiar en mi marido? Aún así mi marido es lo más importante de mi vida.

Cuando llegó, mi marido, estaba cansado para hablar, no tenía ganas de abrazarme. Me dio un beso rápido pero yo quería más así que me agarré fuerte a su cuello y mi marido dijo: “me haces daño”. Como me sentía enfadada le di un manotazo, quería expresar mi ira. Y mi marido no lo comprendió, solo me regañó. Pero yo sigo aquí, a su protección, porque mi marido es lo más importante de mi vida.

¿Creéis que en esta relación hay comunicación? ¿Creéis que escucha lo que intento decirle sin palabras? ¿Es que acaso no soy suficientemente clara? ¿Creéis que esto es sano para los dos?...


Ahora hagamos un gran ejercicio y volvamos a leer el texto pero donde pone “mi marido” vamos a leer “mi mamá”.



Comunicar no es solo hablar. Comunicar es dar y recibir, es entender las señales que nuestro hijo emite, es escuchar con atención su cuerpo, interpretar su llanto, darle sentido comunicativo a su jerga. Aún cuando no hay  palabras existe la necesidad de comunicar. Para ello los niños utilizan los recursos que están a su alcance. Seamos receptivos. Los niños no son malos, ni tienen como objetivo fastidiar nuestro sueño o enfadarnos. Solo desean ser entendidos, sentirse protegidos y sobre todo queridos.


Seyla

jueves, 5 de septiembre de 2013

Motivar la comunicación 0-12 meses



Podemos caer en el error de pensar que porque aún son muy bebés poco podemos hacer por motivar la comunicación. Cierto es que la mayor parte del tiempo nuestros bebés más pequeños duermen (o no, en mi caso) y el tiempo que pasan despiertos comen y quieren mimos. ¡Hay tiempo para todo! ¿Qué podemos hacer nosotros para favorecer el desarrollo comunicativo de nuestros bebés? ¡Pues jugar! Mimar, acariciar, reír y sobre todo jugar. Os dejo algunos de los juegos que favorecen la aparición de conductas comunicativas y ayudan en el desarrollo comunicativo lingüístico de nuestros peques.


Turnos conversacionales:

En torno a los tres meses nuestros bebés ya vocalizan unos cinco o más sonidos pero desde la misma aparición del primero podemos jugar con nuestro peque a imitar ese sonido. De manera que nos turnemos en la emisión vocálica, primero él, luego tu. Verás como le gusta y como disfruta. Está aprendiendo a captar tu atención a través de su voz, además empieza a usar la toma de turnos lo cual le parece divertido.


Juegos circulares de interacción:

Son todos esos que se repiten y se repiten y cuanto más los hacemos más parece que les gusta. Los hay táctiles como el “cuando vayas a por carne…”. Los hay visuales como el “cucú-tras” .Auditivos, como las canciones que se acompañan de gestos o rimas “mimitos, caricias, sopitas en la olla…” Son juegos que nos dan la posibilidad de interactuar. Incluso cuando van siendo más mayores podemos parar el juego y esperar para que ellos, a su manera, ya sea con el movimiento, agarrando nuestra mano, con algún sonido… pidan continuar el juego.



Juegos de motor social:

Son todos los juegos del tipo “al paso, al trote, al galope”, “aserrín-aserrán”… que de la misma manera que los anteriores son repetitivos, sencillos y dan seguridad a los niños. Estos se caracterizan por incluir un movimiento más global, por eso son para más mayores. Seguramente si paramos la acción la petición de continuidad se haga con el propio movimiento corporal! Eso también es comunicación! No toda la comunicación es oral.


Imitación-contraimitación:

Entre los seis  y los diez meses aparece el balbuceo que es un entrenamiento para su posterior desarrollo del lenguaje oral. Siguiendo la línea de la toma de turnos podemos imitar su balbuceo, cuando el bebé esté integrado en la dinámica podemos introducir una pequeña variación para ver si es él quien nos imita. Así si él dice: “papapapapa”. Podemos cambiar a: “mamamama”


Por último mencionar la importancia que tiene para el desarrollo comunicativo dotar de intencionalidad las comunicaciones preverbales de nuestros niños. Que vamos paseando y pasa un perro y nuestro peque emite cualquier vocalización o gesto, lo dotamos de significado y reforzamos con nuestra atención: “un perro, si, qué bonito el perro”. Lo más importante es que aprendan que la comunicación sirve para cambiar el entorno, es un instrumento para alcanzar el objeto deseado, ya sea el agua, que le cojan o el simple hecho de tener nuestra atención.


Espero os sea de ayuda.


¡Hasta dentro de unos días!

Seyla
 

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