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domingo, 2 de marzo de 2014

Canciones y retahílas


Desde mi embarazo me preocupé mucho por cantarle a mi barriga, a pesar de lo mal que lo hago, y de escuchar mucha música y variada. Había una canción que cantaba mucho, esa misma canción era la que más tranquilizaba a Lluvia cuando nació. ¿Casualidad? No lo creo. Creo más en la ciencia, en los estudios que demuestran que a partir de la semana 20 de embarazo el bebé percibe sonidos del exterior,  no olvidemos que el sonido se transmite por ondas y el medio que les rodea es líquido. No sólo creo en el beneficio directo de cantar sino en la sensación que la música ejercía en mí, en mi calma y en que yo se lo transmitía a mi bebé…

Son muchos los beneficios que podemos encontrar en cantar a nuestros niños no obstante intentaré centrarme en los beneficios de carácter comunicativo y lingüístico.

De todos es sabido que “la música amansa a las fieras”, relaja, calma y tranquiliza. Posiblemente este sea el mayor beneficio cuando se es bebé. La música también es un facilitador social, cantar a un bebé facilita que nos mire, que dirija la mirada hacia nosotros, nos escuche y disfrute del placer de estar con otras personas. Además le ayudará a relacionarnos con nuestra voz y poco a poco irá identificando las voces con los rostros. Le estaremos ayudando a acercarse al mundo de los sonidos, de las palabras…

En cuanto empiece a balbucear le encantaran aún más las canciones con rimas y estrofas repetitivas. Lo que conozco, lo que se repite me da seguridad, se lo que viene a continuación y eso me gusta. Seguir el ritmo con las manos, dando palmas o moviéndose ayuda a interiorizar el ritmo. Si acompañamos todas estas canciones con gestos ayudaremos en el desarrollo de su psicomotricidad, coordinación y expresión gestual.

En cuanto empiezan a hablar el mundo de la canción se convierte en un fuerte apoyo y en un elemento motivador. A ellos y ellas les encanta cantar y que nosotros les miremos o lo hagamos con ellos, una vez más cantar nos ayuda a establecer relaciones con otros.

Y para los más mayores las canciones suponen una vía de aprendizaje, a través de estas aprenden conceptos básicos, historias, moralejas…

Los beneficios de las canciones y retahílas infantiles en el proceso de comunicación y lenguaje son:

Mejorar los prerrequisitos para el lenguaje oral como son la atención, el uso del contacto ocular y la mejora de la expresión gestual. Mejora la compresión y asociación auditiva y también la percepción visual del habla potenciando la lectura labiofacial.

A nivel fonético-fonológico, pronunciación, mejora la funcionalidad de los órganos fonoarticulatorios, también la integración de los sonidos y la memoria secuencial auditiva mejorando la inteligibilidad del habla.

En cuanto a la organización del lenguaje, plano morfosintáctico, facilita la comprensión de la frase y su posterior uso, ayuda en el aprendizaje de la frase, desde simples a más complejas. Favorece la generalización de concordancias de género y numero.

Con las canciones aumenta la adquisición de vocabulario, plano léxico-semántico, potencia la asociación de sonido (palabra) y significado. Se aprenden objetos, acciones, cualidades, familias de palabras, los conceptos de relación espacial (arriba, abajo) favorecido por el movimiento, las relaciones temporales (día, noche)…

Y por supuesto facilita el  control del volumen, la intensidad, el tono y el ritmo del habla. Las terapias basadas en el canto son muchas y se usan en casos de trastornos espeficicos del lenguaje, en disfemia (tartamudez) y otras alteraciones de la prosodia (entonación y melodía del lenguaje).


Y no sólo esto, sino que despierta la pasión por la música, el gusto por el arte, el placer por conocer nuevos sonidos. Los niños que cantan y escuchan música desde pequeños muestran más creatividad y capacidad resolutiva. 


Así que después de todo esto espero que os hayan entrado ganas de cantar. Yo os animo a cantar y a escuchar música, de todo tipo y variada. Y no solo en castellano sino también en otros idiomas.



Un saludo y hasta dentro de unos días!

Seyla

domingo, 27 de octubre de 2013

Jugamos con la boca



Es muy común encontrarnos con que nuestros peques no pronuncian adecuadamente alguna silaba, reducen pañabras, no les sale algún sonido concreto... son algunos de los procesos de simplificación del habla que forman parte de la evolución del lenguaje y lo más posible es que con el tiempo la pronunciación mejore y se reduzcan las emisiones inadecuadas.  

Las dificultades de pronunciación, llamadas dislalias, son de dos tipos: fonéticas, cuando la mala pronunciación viene dada por una mala praxis por dificultades de tipo anatómico, sensorial o neurológico. Y dislalias fonológicas, que son problemas de aprendizaje y de elaboración en el conjunto de reglas y las unidades del sonido que forman nuestras palabras.

Hoy nos vamos a centrar en las dislalias de tipo fonético y lo que vamos a ver son actividades que pueden ayudar a ejercitar los órganos implicados en la articulación. Estas actividades sólo son actividades de apoyo, podemos realizarlas cuando nuestro peque ya empieza a decir palabras y a imitarnos. También se pueden realizar si hay dificultades en la pronunciación pero nunca como único medio rehabilitador.  Si pasados los 4 años de edad seguimos observando dificultades en la pronunciación sería conveniente pedir consejo al logopeda o maestro especialista en audición y lenguaje. Una rehabilitación siempre debe ser llevada a cabo por un profesional, nosotros como padres jugaremos con estos ejercicios ayudando a ejercitar los órganos implicados en la articulación, nada más.


Juegos de respiración y soplo: Estos juegos buscan incrementar el nivel respiratorio y el control del soplo. Soplar diferentes elementos nos ayuda a justar el soplo. Por ejemplo soplar una pelota de ping-pong o soplar bolitas de papel siguiente un circuito, en vez de correr con coches podemos hacerlo con las bolitas de papel.  También podemos realizar actividades plásticas como poner pintura líquida en un papel y soplarla con una pajita realizando un dibujo. Podemos soplar en la mano, el brazo, la muñeca, sentir el aire que sale de nuestra boca, tomar conciencia de él. Y por supuesto los típicos juegos para soplar; el matasuegras, trompetas, silbatos, hacer pompas…


Se conoce como praxias los ejercicios que realizamos con los órganos implicados en el habla para mejorar la pronunciación de los sonidos. Así existen praxias diferenciando la zona a potenciar:


Praxias mandibulares: orientadas a dar movilidad a la mandíbula. También a mejorar el tono muscular del interior de las mejillas. Podemos jugar a abrir y cerrar lo más posible la boca con distintos ritmos, hacer que comemos algo y exagerar, de la misma manera comer pequeñito, imitar que comemos un caramelo y se ve en una mejilla, luego lo pasamos a la otra. Jugar a imaginar que somos globos, gordos, flacos… Hacer sonidos con las mejillas.




Praxias labiales: para mejorar la flexibilidad, movilidad, rapidez y precisión de los labios. Los juegos que podemos hacer son agrupar los labios rápidamente poniendo la boca pequeña, después estirar los labios poniendo la boca grande. Fruncir los labios a la derecha, a la izquierda. Jugar a tener bigote sosteniendo una pintura o un lápiz con el labio superior. Tirar besitos fuerte-flojo. Hablar sin separar los labios o vibrarlos…




Por último las praxias linguales: que potencian la movilidad, rapidez y precisión de la lengua.  Así que podemos sacar y meter la lengua rápidamente, llevarla a un lado, al otro, subir, bajar… Yo utilizaba un cuento de la “Sra. Lengua” donde esta se asomaba, miraba a un lado, al otro, arriba, abajo y como hacia frio (vibrar la lengua) se volvía a meter en casa. Se puede chascar con la lengua, lamer los dientes por sus tres caras, hacer que se come un helado… 





Estos son sólo algunos ejemplos de los juegos que podéis realizar para evitar dificultades en la pronunciación o mejorarla, seguro que se os ocurren muchos más. Me gustaría insistir en que cuando la dificultad persiste y se superan los 4 años es conveniente hablar con el especialista.



PLANO DEL LENGUAJE: Fonético-fonológico.

ESTAMOS POTENCIANDO: 

  • El desarrollo de la motricidad fina orofacial.
  • La agilidad, coordinación, movilidad, control tónico, fuerza, elasticidad...de los órganos implicados en la articulación.
  • La vivencia de la movilidad e inmovilidad de los diferentes organos implicados en la articulación.




Espero que os sea útil. ¡Hasta dentro de unos días!

Seyla 

Los pictogramas utilizados son de ARASAAC.

miércoles, 2 de octubre de 2013

¿Cómo hace la vaca?



Desde el nacimiento, normalmente,  buscamos la voz de nuestra mamá y a unos 30 centímetros somos capaces de dirigir la mirada. A los pocos meses ya la buscamos moviendo la cabeza y fijamos nuestra atención en ella. Esto es posible gracias al desarrollo de la audición. Por ello los papás que tienen hijos sordos saben pronto que algo está ocurriendo.

Hoy quiero compartir juegos y actividades que realizamos desde pequeños, que seguro que conocéis, que fomentan la discriminación y la atención auditiva. Con estos juegos podemos potenciar, además de la atención, la memoria auditiva y asociativa y ayudar a la discriminación e integración de los fonemas, que son los sonidos que componen nuestra lengua.


Por empezar desde el principio, que mejor estimulación que la voz humana. La de mamá la mejor pero la de papá y los más cercanos también. Aquí cuidado con sobre estimular o someter al pequeño a muchos ruidos. Hay papás que dicen: “yo prefiero que se acostumbre al ruido”, perfecto pero…no entiendo muy bien para qué. Un recién nacido necesita abrirse al mundo poco a poco, a su ritmo y con calma. Quién se abre al mundo con calma afrontará la vida con calma…

Podemos comenzar a jugar con sonajeros. A mí me gustan artesanales porque soy mucho de reutilizar pero también valen comprados. Por ejemplo un biberón relleno de abalorios, un botecito lleno de arroz, otro lleno de legumbres o unos simples cascabeles… crean diferentes sonidos. Hay sonajeros de madera, de plástico, palos de lluvia…. A partir del cuarto o quinto mes es interesante colocarlo fuera de la vista para que intente buscarlo con la mirada. Es conveniente cambiar la ubicación del escondite para estimular ambos oídos.

Qué mejor manera de estimular la audición que cantando. Debemos perder el miedo a cantar, yo soy pésima pero a Lluvia parece no importarle. Es tan importante cantar a los bebés que se merece un post para hablar solo de ello. Podemos asociar canciones a momentos, por ejemplo la del baño o la de dormir. Nosotros tuvimos muchas dificultades para dormir, sobre todo los primeros meses, y poníamos a Lluvia música clásica, El Canon de Pachelbel. Al comienzo solo la tranquilizaba, que no es poco, pero después era su puerta hacia el sueño. 

Cuando pasan los 12 meses de edad, en algunos antes, en otros después, que empiezan a decir palabras, podemos parar la canción y que nuestro peque la continúe, a su manera, con su adaptación particular. Normalmente lo primero que se fija es el sonido final de la palabra así que es posible que eso sea lo que aporte. Hay canciones muy fáciles con onomatopeyas que son ideales para esto. “Cuando los pollitos dice….”

Jugar con los sonidos de los animales además de divertido es buenísimo. Aquí le podéis poner cada uno de vuestra cosecha: podéis pintaros, hacerlo con peluches, marionetas, cuentos… O simplemente vais en el coche y decís: ¿cómo hace la vaca? O ¿Quién soy?, Miau. Ya dependiendo un poco de la edad.

Y para chicos y chicas más mayores, hacia los tres años, podemos comenzar a jugar con cadenas de sonidos, ya sean de onomatopeyas, ruidos ambientales o lo que se os ocurra. Por ejemplo miau, miau, muuu. Y que lo repita. Lo podemos hacer con silabas, palabras…

Una vez más recomiendo el famoso veo-veo. Además de ayudarnos a dotar de contenidos a las palabras potencia la integración auditiva de los sonidos, evitando dificultades de pronunciación.




PLANO DEL LENGUAJE: Fonético-fonológico.

ESTAMOS POTENCIANDO:
  • La memoria auditiva.
  • La atención auditiva.
  • La discriminación e integración sonora.



Espero que os haya gustado, nos vemos dentro de unos días.


Seyla

domingo, 22 de septiembre de 2013

¡Así no se dice!



Cuando yo era pequeña no sabía decir estatua, decía "estauta". Lo que yo recuerdo es que al principio hacia mucha gracia, mi familia se reía y lo repetían “estauta”, mira una “estauta” así que me imagino que por ese motivo yo seguí diciendo "estauta". Esto que tanta gracia hacia cuando era pequeña al crecer se convirtió en un acoso y cada vez que lo decía todo el mundo se empeñaba en corregirme y pero yo no era capaz de decirlo bien y cada vez que lo decía mil voces me acechaban: ¡así no se dice!”…dejé de decirlo. Incluso a día de hoy es una palabra que me cuesta decir, fue un error bien fijado.

La tendencia natural cuando oímos una palabra mal dicha es corregirla, nos pasa con los adultos aun más con los niños. Con los peques nos pasa sobre todo dos cosas, que o nos hace mucha gracia o la corregimos de manera explícita.

Cuando reímos una palabra que está mal dicha, la repetimos e incluso la adoptamos, generamos una atención en torno a esa mala destreza que lo más normal es que se repita. La consecuencia a este acto es positiva, así que repito. Pero si además adoptamos la nueva palabra y la incluimos en nuestro vocabulario… ¿quién enseñará a nuestros peques como está bien dicho? Es muy común adultos que dicen “candejo”, “popotamo”…y otras del estilo. ¿Quién enseña a quién? Somos el espejo en que se miran nuestros peques.

Pero si corrijo… en la mayoría de los casos le puedo frustrar. Sobre todo cuando reiteramos en la corrección. En muchas ocasiones el error de pronunciación viene dado por la falta de integración del fonema, o sea, del sonido de la letra. Es cuando le damos el modelo y lo sigue repitiendo mal. Bueno, es que realmente no hay conciencia de hacerlo mal, así es como lo tengo integrado en mi cabecita. Por mucho que le corrijamos…de poco vale, solo para intimidarle. Otras veces es por una mala colocación de los órganos del habla. Así que como papás y mamás si esto perdura en el tiempo dejemos que sea el logopeda quien lo trabaje. Así que lo de "no se dice así, se dice..." hay que eliminarlo de nuestro repertorio.

¿Entonces qué hago?
Pues lo que hacemos es no mostrar atención ni positiva ni negativa en la mala pronunciación. Mucho menos repetir el error. Lo que hacemos es, de manera sutil, dar el modelo correcto. NO decimos: “se dice…”. Sino que incluimos esa palabra en alguna frase y la decimos de modo correcto. Por ejemplo nuestro peque dice: “mía mamá, un pero”. Podemos decir: “si, un perro. Que perro más bonito. El perro ladra.”

Yo siempre digo: por cada palabra mal pronunciada damos tres modelos correctos.



PLANO DEL LENGUAJE: Fonético-fonológico.

ESTAMOS POTENCIANDO:

  • La integración adecuada de los sonidos de nuestro lenguaje.
  • La adecuada emisión de los sonidos.


Espero que os sea de ayuda. ¡Un saludo!

Seyla

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Álbum de fotos personal



Desde el nacimiento los niños muestran preferencia por mirar caras humanas. Aproximadamente a los 5 meses ya son capaces de reconocer los rostros de sus papás y familiares más cercanos. Incluso puede llegar a distinguir emociones básicas que expresa una cara.

Desde este momento podemos empezar a mostrarle su álbum de fotos personal. Este álbum de fotos puede evolucionar y acompañarle  en su desarrollo y posibilidades, así en  un primer momento sirve para que el bebé mire las caras, comprenda emociones y comience a reconocer a las personas de su entorno.

En torno a los 12 meses se pueden cambiar las fotos de rostros por fotos algo más generales, con más detalles y ampliar el repertorio. En esta etapa el objetivo es no sólo reconocer a personas del entorno como amigos sino también ir etiquetando a la persona con su correspondiente nombre.




Así que como actividad  podemos ir pasando las fotos y diciendo los nombres a la vez que los señalamos, tipo los cuentos para bebés con imágenes. También podemos preguntar: ¿dónde está…? Y que nuestro pequeño señale.
A partir de los 18 meses el mismo álbum puede servirnos para informar de visitas. Por ejemplo, -“van a venir los amigos que se llaman Noe y Pepe. ¿te acuerdas de ellos?, mira vamos a buscarlos en el álbum”  De esta manera trabajamos el tiempo futuro  con apoyo visual, dando información que después será real. Igual trabajamos el pasado –“¿quién vino ayer? – Y apoyamos con las fotos del álbum.

Este tipo de actividades nos han venido muy bien para que Lluvia cuente, en la medida en que puede, cosas sobre el pasado más cercano. Ahora, por ejemplo, es capaz de contar con quién estuvo por la mañana aún siendo varias personas, sin apoyo de las fotos.

Este mismo sistema lo hemos seguido durante el verano en relación a sus compañeros de la escuela infantil. Su educadora, que es un sol, nos pasó un CD de fotos que durante el verano hemos visto, nombrando a los compañeros y nombrando lo que hacen o lo que va surgiendo cuando lo vemos. De esta manera la vuelta a la escuela no ha sido nada dificultosa, pues realmente siempre tuvimos presente a los amigos.

Y ya para sacarle aún más partido el álbum personal, a partir de los 3 años, que empieza la vida escolar, el interés por las letras se dispara. Que mejor manera de buscar las letras dentro de lo que ya sabemos, que nos hace sentir seguros y nos motiva. Podemos poner debajo de cada foto los nombres escritos de las personas y jugar a la búsqueda de letras.




No me gustaría acabar sin decir que las franjas de edades que nombro son siempre orientativas. Cada niño tiene su propio proceso madurativo. Lo más importante es ajustarnos siempre a ese desarrollo, realizando actividades de su interés y sabiendo finalizarlas cuando se empieza a aburrir. Esto es un juego, no trabajo.


Como siempre, espero ser de ayuda o por lo menos daros ideas fáciles y divertidas.



PLANOS DEL LENGUAJE: Léxico-Semántico. Morfo- sintáctico. Fonético-fonológico.

ESTAMOS POTENCIANDO:

  • El reconocimiento facial de emociones.
  • El reconocimiento de personas del entorno.
  • El aprendizaje de los nombres de las personas cercanas.
  • La comprensión del futuro y el pasado.
  • El reconocimiento de las letras.




Seyla
 

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