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lunes, 12 de mayo de 2014

10 pautas para favorecer la comunicación oral


Podemos ayudar en el desarrollo de la comunicación oral de nuestros hijos, prácticamente, desde que nacen. A continuación os dejo 10 pautas que ayudan a mejorar la comunicación oral tanto a nivel comprensivo como expresivo.
  1. Cuéntale todo lo que vas haciendo. En el cambio de pañal, cuando le das de comer, cuando le peinas, le pones los zapatos...
  2. Pon nombre a lo que te señale, aunque te parezca difícil, no pasa nada, poco a poco aprenderá. Dale el nombre correcto, nada de bibi, tete, guagua…porque tendrá que aprender dos veces todo. Mejor el nombre correcto a la primera.
  3. Comparte experiencias nuevas y positivas. Pasead juntos, bañaros juntos, id al parque, a ver a niños patinar…lo que sea pero siempre posibilitando variedad de experiencias.
  4. Dale tiempo cuando te quiera contar algo y si no entiendes bien puedes interpretar lo que dice para que no se frustre y darle el modelo adecuado, sin corregir.
  5. ¡Nunca le ridiculices! Diga lo que diga. No te rías de sus errores de pronunciación solo conseguirás fijar el error y de pequeño es gracioso pero cuando va creciendo…
  6. Anticipa lo que va a pasar. Le ayudará a comprender el futuro y a no tener incertidumbre, cuando empiece a comprenderlo puede ser una herramienta de negociación. Primero vamos a merendar y después al parque.
  7. Cantad juntos. Aprende canciones de su interés y muéstrale las del tuyo. Le ayudará en la discriminación y memoria auditiva, también en la pronunciación. 
  8. Comentad lo que ha ocurrido por la tarde, recordar donde estuvisteis, con quien, etc. También podemos hablar sobre algo que haya ocurrido en los dibujos, sobre todo si queremos hacer hincapié en que aprenda algo.
  9. Jugad mucho. A cada edad su juego: cucú-tras, las muñecas, los coches, la casita, juegos de mesa… a lo que sea pero jugad! El hilo conductor del juego es el lenguaje.
  10. Y por último, escuchad. Es muy importante escuchar de manera activa, nada de si, si, luego me lo cuentas. La importancia de las cosas es relativa y lo que para los adultos no es importante para nuestros hijos puede ser un mundo.

Seguro que muchos de estos “truquillos” ya los pones en práctica sin darte cuenta. Si tienes alguno más puedes compartirlo con nosotros.

Un saludo, Seyla. 

martes, 22 de abril de 2014

Tartamudeo infantil o disfemia del desarrollo


En más de una ocasión alguna mamá o papá se ha acercado a mí y me ha dicho; “mi niño se atasca un poco, ¿es normal?" Así que hoy vamos a ponerle nombre a eso de “atascarse” y vamos a dar 10 pautas básicas sobre qué hacer cuando ésto ocurre.

La tartamudez o disfemia es un trastorno del ritmo del habla que se caracteriza por falta de fluidez verbal (disfluencias) mostrando repeticiones, prolongaciones verbales, dificultad para iniciar la frase… Lo que los papás llaman “atascarse”. Se considera disfemia o tartamudez evolutiva aquella que tiene carácter transitorio, aparece de manera temprana y es de escasa duración. Si observamos que la tartamudez persiste en el tiempo, su aparición es posterior a los seis años o en el niño se observa tensión o que se excede en gestos para compensar estos bloqueos es importante consultar a un especialista en audición y lenguaje o logopeda.

Entre los dos y tres años los niños desarrollan habilidades del lenguaje muy complejas, comienzan a usar frases y aparece el lenguaje conectado. Coincidiendo con esta etapa es común presentar estos pequeños bloqueos o disfluencias. De igual manera existen otros momentos críticos en el desarrollo del lenguaje que pueden causar estos síntomas. Ésto se considera normal siempre que no vaya acompañado de esfuerzo o incomodidad al hablar. Lo corriente es que a partir de los cuatro o cinco años estos episodios sean puntuales y a partir de los seis no haya, de ser así ya no estaríamos ante una dificultad evolutiva sino ante un posible trastorno de la fluidez verbal.

Muchas veces los padres me preguntan qué hacer ante esto, ante los momentos de “atasco”, donde no saben cómo ayudar. A continuación os dejo 10 claves básicas para mejorar estos bloqueos, ya sean evolutivos o no:

  1. Ignorar el tartamudeo del niño. Seguir con la conversación como si no hubiese esa interrupción en la fluidez del habla.
  2. Evitar las correcciones exigiendo la repetición de palabras o silabas. Podemos frustrarle.
  3. No manifestar signos de ansiedad o impaciencia cuando ocurra el bloqueo.
  4. No acabarle las frases. 
  5. Potenciar situaciones para conversar y hablar. Si el niño es consciente de sus fallos puede intentar evitar el dialogo.
  6. Hablar tranquilo, despacio, para que él imite ese ritmo, pero sin pedírselo de manera explícita, mejor con el ejemplo.
  7. Esperar. Darle tiempo para hablar, no tenemos prisa. Mostrar una sonrisa mientras esperamos su respuesta.  Que reciba señales positivas, mostrando interés hacia su respuesta, de manera agradable.
  8. Hablar abiertamente sobre el tema si el niño o niña pregunta.
  9. No hablar del tema con otras personas como si él o ella no estuvieran delante.
  10. No decirle que tartamudea. Ni mucho menos ridiculizarle. La mayoría de los niños menores de seis años no se dan cuenta de que tartamudean…hasta que alguien se lo dice.

Como decía Wendell Jonson “El tartamudeo comienza, no en la boca del niño, sino en el oído del padre”.



Espero que os sea de ayuda. 

Seyla

sábado, 14 de diciembre de 2013

Juguetes que favorecen el desarrollo de la comunicación y el lenguaje


En pocos días llegará la Navidad, es posible que alguno ya esté realizando las compras navideñas, lo cual puede suponer un dilema. ¿Qué juguete es el más adecuado? ¿Qué juguetes son mejores? ¿Qué comprar? Bueno, yo no puedo resolver estas dudas, lo que sí puedo hacer es hablaros del tipo de juguetes que estimulan la comunicación y el lenguaje, por si ésto os puede ayudar en vuestra elección.

Para elegir el juguete adecuado debemos tener en cuenta la edad del niño y sus intereses y motivaciones.  En la actualidad existen tiendas especializadas en juguetes didácticos, donde el personal que trabaja allí conoce bien producto y suele tener algún tipo de formación pedagógica.

Existen juguetes que por sí mismos potencian el lenguaje pero no olvidemos que la comunicación es un acto entre dos personas o más por lo que no hay mejor estimulación que el juego acompañado. En post anteriores ya hablamos de juegos que podemos llevar a cabo cara a cara, sin necesidad de objetos intermedios, el juego motor-social.

Los juegos que más potencian la interacción son los que necesitan de un adulto para activarse. Por ejemplo juguetes donde haya que dar cuerda para que realicen una acción.

Una simple pelota nos puede dar muchas opciones. Empezamos a jugar pasando la pelota, uno enfrente del otro, aprendemos los turnos a través de la manipulación de un objeto. Después podemos ampliar el grupo de jugadores y pedirle al pequeño: “pasa la pelota a la tía” y, por ejemplo, estaríamos favoreciendo la comprensión de órdenes.

Las marionetas o títeres les van a ayudar a mantener la atención, a escuchar de manera activa y a conversar con ellos, además de desarrollar su imaginación y comprensión.


Los cuentos son uno de mis regalos preferidos. Podemos usar cuentos desde los más pequeños hasta los más mayores. En bebés trabajando la atención conjunta, el gusto por compartir el cuento, la discriminación visual, la escucha… Y en mayores el desarrollo de la imaginación, discriminación auditiva, incluso la introducción a la lectura.

Los instrumentos musicales ayudan a desarrollar la discriminación auditiva y a fomentar la escucha activa. Podemos encontrar de percusión, que suelen ser los más simples, como tambores, baterías. De viento, tipo trompetas, armónicas... pero los que más encontraremos son ideófonos como las carracas y sonajeros.


Los materiales creativos como las pinturas, temperas, acuarelas, plastilina…nos abren las puertas al desarrollo de la creatividad y con ello al lenguaje. Acompañemos la actividad con nuestro lenguaje, hablando de los colores, los materiales, contando lo que vamos dibujando. Yo he utilizado en muchas ocasiones la representación de situaciones pintadas para mejorar la estructura sintáctica. Por ejemplo, pintamos una calle y gente, un perro, una señora sentado, lo que el niño quería pintar…mientras decíamos: “el señor anda”, “el niño corre”, “la señora está sentada”. 

Los teléfonos de juguete por sí solos incitan a conversar. Es un juguete cuya función no es otra que representar que se habla a través de él por lo que animará a nuestros peques a imitar nuestras conversaciones telefónicas. Es posible que hasta oigamos en su boca nuestras coletillas.

Juguetes para el desarrollo del juego simbólico: por ejemplo jugar a la casita, a las muñecas, a hacer la comida, a comprar, a tomar café…todo ello requiere del uso del lenguaje. Los juguetes que recrean estos ambientes favorecen que aparezca este tipo de juego pero tampoco es imprescindible llenar el dormitorio de juguetes, dejemos espacio a la imaginación. A veces “un palo” puede ser muchas cosas, si le damos todas esas cosas un palo sólo será eso, un palo.

Juegos de rol: jugar a ser. Ropa para disfrazarse, complementos, utensilios… Jugar a ser el médico, el tendero, la directora… También se pueden llevar a cabo las representaciones con muñecos cuando éstos comienzan a formar parte activa en el juego. Pueden que acompañen el juego o que los muñecos sean los únicos protagonistas de éste. Por ejemplo, representar la granja con los animales. Recrear situaciones con los Playmobil, la Barbie...

Con este tipo de juegos aprendemos y ponemos en práctica  el uso del lenguaje. Además llenamos de significado las palabras que nos rodean de manera vivenciada y con carácter significativo. Potenciamos la imaginación y la creatividad que también van a favorecer el desarrollo del lenguaje.



Como veréis no hace falta invertir una millonada ni comprar mil juguetes. El mayor conductor del juego es la imaginación. En el mercado encontrareis juguetes que se venden como “favorece el desarrollo del lenguaje”, seguro que lo hará, no lo dudo, pero no hay mayor estímulo que el juego compartido.

La función principal del lenguaje es comunicar y para comunicar es imprescindible la interacción con el otro. Así que mi consejo es que os tiréis al suelo y juguéis, que compartáis el juego, que improviséis, que utilicéis materiales variados y divertidos sin tener porque ser juguetes predeterminados a estimular. Disfrutad y divertíos.


¡Un saludo y hasta dentro de unos días!

Seyla

domingo, 1 de diciembre de 2013

Chupete y biberón


El uso del chupete y biberón es algo muy personal y cada familia es la que decide cuándo debe dejar de usarse o ni siquiera usarse. Pero sí que es cierto que a determinada edad el uso tanto del chupete como del biberón pueden no favorecer el desarrollo normalizado de los músculos que se implican en el proceso del habla. Ambos provocan lo que se llama succión no nutritiva que con el uso prolongado malforma el paladar, desvía los dientes superiores y descuadra la mordida.


Según un artículo publicado en la Revista General Dentistry* el chupete no produce malformaciones irreversibles dentales si se deja de usar antes de los tres años, siempre que no se use más de seis horas diarias.  Yo creo que no solo depende del tiempo (que con usarlo para dormir ya queda superado) sino de la potencia de succión. Desde mi opinión personal, un niño de teta no tiene porque usar chupete pues el uso prematuro puede confundirle en cuanto a la forma de alimentación. Se supone que es para calmar el hambre o la ansiedad. Ambas cosas puede solventarlas la madre.  Aún así, hay niños a los que les va bien y también es completamente natural. La crianza es algo muy personal. En nuestro caso la teoría la sabemos bien pero Lluvia lloraba tanto y nada la calmaba que decidimos usarlo.  De cualquier manera los expertos en odontología recomiendan la retirada del chupete en torno a los dos años y como máximo a los tres.
*( Soxman JA. Non-nutritive sucking with a pacifier: pros and cons. Gen Dent 2007; 55(1) Jan-Feb: 59-62.)



El niño debe, poco a poco y mediante recomendación  del pediatra, ir introduciendo alimentos sólidos a su dieta, que necesiten de la masticación para ir preparando los músculos que intervienen en el lenguaje. Usar de manera prolongada el biberón puede causar deglución atípica que con el tiempo necesitará de reeducación legopedica. La Asociación Española de odontología dice que es “Absolutamente desaconsejable” dar otra bebida en el biberón que no sea agua pues esto genera lo que se conoce como las caries del biberón. Los niños que pasan mucho tiempo con el biberón pronuncian peor algunos fonemas (sonidos del habla) pues la boca está compuesta de músculos y si éstos no se entrenan de manera natural no adquieren las destrezas necesarias para su uso en el lenguaje. Esta manera natural y acorde con el desarrollo es la obligada por la introducción de los alimentos sólidos.

Hay mamás que primero introducen purés y poco a poco los espesan y luego pasan al "picoteo". También la introducción de la alimentación solida es algo personal. En mi caso opté por mezclar la manera tradicional y el método baby-led weaning donde es el propio desarrollo psicomotor del bebé el que marca la introducción de las texturas y tamaños de los alimentos. De cualquier manera el método es lo de menos, lo que importa es que se haga de manera consciente, teniendo conocimiento y criterio propio en cuanto a lo que hacemos y estando informados.

No debemos olvidar que la comida es un hecho social, rara vez comemos solos si en casa estamos acompañados. No sólo hay que enseñar a masticar. en torno al momento de la comida gira todo un ritual: poner la mesa, comer juntos, aprender que se comen varios platos, quitar la mesa... Lo más importante de la comida es que posibilita un punto de encuentro, donde hablar y compartir experiencias. Todos los eventos sociales giran en torno a la comida. Que te casas; comilona. Cumpleaños; merienda. El acto social por excelencia es la comunicación así que aprovechemos estos momentos para comunicarnos,  que nuestros peques aprendan las normas sociales que rigen la comida, aprendan a esperar, a probar diferentes alimentos, a pedir las cosas… 

Recordad que somos el espejo en el que se miran y a través de la imitación aprenderán la mayoría de estas cosas. No hace falta más esfuerzo. Que dar un modelo adecuado.


Por último deciros que hay hechos probados y hay hechos que forman parte de mi creencia y experiencia personal. Aquí expongo hechos de amba naturaleza, siempre concretando cuando es opinión, y por supuesto desde el respeto. La crianza es algo personal y cada familia es diferente. Lo importante es llevar a cabo una crianza consciente. 



¡Espero que os haya gustado!

Hasta dentro de unos días,

Seyla

martes, 8 de octubre de 2013

Palabras y...palabrotas


Este verano escuchaba a una mamá muy preocupada porque su hija, de unos tres años había dicho una palabrota. Le comentaba a otra que no sabía qué hacer y si era normal. Esto me llevo a reflexionar sobre el tema porque aunque realmente es un tema conductual no deja de ser una palabra la que causa estragos.

La primera medida a tomar para que esto no ocurra, para que nuestros pequeños no digan tacos, es que ni nosotros ni el entorno más próximo los diga. Como vengo diciendo en post anteriores, la primera fuente de imitación somos los padres y familia. Hablar bien, adecuada y educadamente es el mejor modelo  y medio preventivo.

Pero nadie somos perfectos y en alguna ocasión se nos puede escapar un taco. A ver quién contiene la lengua si te pillas el dedo con la puerta, se te cae medio armario al abrirlo, tu hijo lanza la figurita del mueble… ¿Qué hacemos en esa ocasión? Pues no autorregañarnos, si es la primera vez que pasa. No generar atención en torno a la palabra dicha. Nada de darse en la boca, decir “caca” o cosas así. Si nuestro ávido pequeñín la repite de manera inmediata (vaya, tardó 10 meses en decir mamá pero esto que rápido lo ha pillado…) y nos reímos, muy típico, estamos perdidos. Ya tenemos palabrota para tiempo.




Palabrota para nosotros, para ellos palabra nueva que hace gracia o genera atención, que aún no tiene un contenido, no tiene un sentido pero que cuando la digo movilizo a la gente de mi alrededor. Así que lo mejor, desde mi opinión, es ignorar. Si, si, ignorar. Y cuando digo ignorar es ni una mirada, ni un atisbo de risa ni enfado y mucho menos un “eso no se dice”. Ignoramos por completo, es lo que se llama “técnica de extinción”.

Lo más posible es que si el taco generó cualquier tipo de efecto, nuestro peque, quiera ponerlo a prueba en más contextos. ¿Qué hacemos? ¡Perseverancia, ignorar! Diga lo que diga la abuela o el vecino, ignoramos. Es el objeto de la comunicación, si una palabra no me sirve para nada la acabaré eliminando de mi repertorio. Y recordemos que para nuestro peques: palabrota= palabra vacía que genera atención.

Qué aún así la palabrota no desaparece…pues vaya. A mí lo que me ha dado resultado con algunos alumnos en este tipo de conductas ha sido modificar el sentido de la palabra. Por ejemplo un chico de decía gilip… lo sustituimos por chirimoyas. Así cada vez que decía la palabra en cuestión le contestábamos: “Ah! ¿Qué quieres chirimoyas? Pero es que no es época, no hay".  Dar como modelo otra palabra que suene parecida con el fin de que elimine la palabrota. No puedo verificar que esta sea la mejor manera pero a mí me dio resultados. Y socialmente esta más aceptado decir “jope” que “joder”.

Otra opción sería ofrecer alternativas que no suenen tan mal. Pero ya estaríamos hablando de niños que comprenden perfectamente el sentido del insulto. Aprender vocabulario variado que dé otras posibilidades de expresión, por ejemplo bruto, cabezota, tozudo...son otras opciones al insulto.



Por último recordar e insistir, la mejor manera es la extinción y la paciencia. Comunicar sirve para modificar el entorno, conseguir algo, ya sea físico o la atención. Si no se consigue el objetivo la palabra pierde efectividad y tendemos a eliminarla del repertorio.

Si aún no tenéis estas dificultades, genial, estáis a tiempo de evitarlo. Y si ya las tenéis...mucha suerte y paciencia!


Espero que haya sido de ayuda. ¡Hasta dentro de unos días!

Seyla

domingo, 22 de septiembre de 2013

¡Así no se dice!



Cuando yo era pequeña no sabía decir estatua, decía "estauta". Lo que yo recuerdo es que al principio hacia mucha gracia, mi familia se reía y lo repetían “estauta”, mira una “estauta” así que me imagino que por ese motivo yo seguí diciendo "estauta". Esto que tanta gracia hacia cuando era pequeña al crecer se convirtió en un acoso y cada vez que lo decía todo el mundo se empeñaba en corregirme y pero yo no era capaz de decirlo bien y cada vez que lo decía mil voces me acechaban: ¡así no se dice!”…dejé de decirlo. Incluso a día de hoy es una palabra que me cuesta decir, fue un error bien fijado.

La tendencia natural cuando oímos una palabra mal dicha es corregirla, nos pasa con los adultos aun más con los niños. Con los peques nos pasa sobre todo dos cosas, que o nos hace mucha gracia o la corregimos de manera explícita.

Cuando reímos una palabra que está mal dicha, la repetimos e incluso la adoptamos, generamos una atención en torno a esa mala destreza que lo más normal es que se repita. La consecuencia a este acto es positiva, así que repito. Pero si además adoptamos la nueva palabra y la incluimos en nuestro vocabulario… ¿quién enseñará a nuestros peques como está bien dicho? Es muy común adultos que dicen “candejo”, “popotamo”…y otras del estilo. ¿Quién enseña a quién? Somos el espejo en que se miran nuestros peques.

Pero si corrijo… en la mayoría de los casos le puedo frustrar. Sobre todo cuando reiteramos en la corrección. En muchas ocasiones el error de pronunciación viene dado por la falta de integración del fonema, o sea, del sonido de la letra. Es cuando le damos el modelo y lo sigue repitiendo mal. Bueno, es que realmente no hay conciencia de hacerlo mal, así es como lo tengo integrado en mi cabecita. Por mucho que le corrijamos…de poco vale, solo para intimidarle. Otras veces es por una mala colocación de los órganos del habla. Así que como papás y mamás si esto perdura en el tiempo dejemos que sea el logopeda quien lo trabaje. Así que lo de "no se dice así, se dice..." hay que eliminarlo de nuestro repertorio.

¿Entonces qué hago?
Pues lo que hacemos es no mostrar atención ni positiva ni negativa en la mala pronunciación. Mucho menos repetir el error. Lo que hacemos es, de manera sutil, dar el modelo correcto. NO decimos: “se dice…”. Sino que incluimos esa palabra en alguna frase y la decimos de modo correcto. Por ejemplo nuestro peque dice: “mía mamá, un pero”. Podemos decir: “si, un perro. Que perro más bonito. El perro ladra.”

Yo siempre digo: por cada palabra mal pronunciada damos tres modelos correctos.



PLANO DEL LENGUAJE: Fonético-fonológico.

ESTAMOS POTENCIANDO:

  • La integración adecuada de los sonidos de nuestro lenguaje.
  • La adecuada emisión de los sonidos.


Espero que os sea de ayuda. ¡Un saludo!

Seyla

sábado, 14 de septiembre de 2013

Comunicar no es sólo hablar


Esta noche me desperté llorando, quizás tuve una pesadilla, no recuerdo bien pero me sentía sola. No sabía cómo expresarlo así que lloré. Quería que mi marido me hiciese caso así que lloré. Le pedí un abrazo, que me protegiese en sus brazos, que me acurrucase…pero como estaba malhumorado por el despertar no me hizo caso, me llamó caprichosa y me dejó durmiendo sola porque dice que si no me acostumbro. Tampoco me abrazó por si me acostumbro a sus brazos pero yo solo quería su consuelo y se lo pedía a través de mi llanto. Me sentí abandonada y sola. Cuando nos despertamos mi marido seguía de mal humor, supongo que por el despertar nocturno. Yo no lo hice apropósito.  A pesar de esto mi marido es lo más importante de mi vida.

La comida no me gustó, por ello  retiré el plato y apreté la boca, no quería comer. Pero mi marido me obligó, incluso se enfadó. ¡Pero es que yo quería macarrones! Así que por más que lo intentaba yo cerraba la boca. Así que mi marido se enfadó, retiró mi plato pero no me dio otra cosa. Me llamó niña caprichosa. Aunque se enfade mi marido es lo más importante de mi vida.

Por la tarde yo solo pensaba en estar con mi marido. Mi marido estaba leyendo el periódico así que de un manotazo, para llamar su atención, se lo quite de delante, era mi manera de decirle que me haga caso. ¡Madre mía como se puso! Me gritó y me dijo que estaba  tenía harto.  Me puse a llorar porque no me gusta que me grite y se enfadó más. Me dijo que siempre estoy llorando, pero tampoco sé que hacer para que me haga caso, tampoco sé que quiere que yo haga…no me lo dice, solo me regaña.

Cuando me quise dar cuenta mi marido se había ido, sin avisarme, sin mediar palabra. Allí me dejó con un familiar. Sin explicarme dónde iba, con quién me quedaba, cuándo volvería…  ¿Creéis que así yo puedo confiar en mi marido? Aún así mi marido es lo más importante de mi vida.

Cuando llegó, mi marido, estaba cansado para hablar, no tenía ganas de abrazarme. Me dio un beso rápido pero yo quería más así que me agarré fuerte a su cuello y mi marido dijo: “me haces daño”. Como me sentía enfadada le di un manotazo, quería expresar mi ira. Y mi marido no lo comprendió, solo me regañó. Pero yo sigo aquí, a su protección, porque mi marido es lo más importante de mi vida.

¿Creéis que en esta relación hay comunicación? ¿Creéis que escucha lo que intento decirle sin palabras? ¿Es que acaso no soy suficientemente clara? ¿Creéis que esto es sano para los dos?...


Ahora hagamos un gran ejercicio y volvamos a leer el texto pero donde pone “mi marido” vamos a leer “mi mamá”.



Comunicar no es solo hablar. Comunicar es dar y recibir, es entender las señales que nuestro hijo emite, es escuchar con atención su cuerpo, interpretar su llanto, darle sentido comunicativo a su jerga. Aún cuando no hay  palabras existe la necesidad de comunicar. Para ello los niños utilizan los recursos que están a su alcance. Seamos receptivos. Los niños no son malos, ni tienen como objetivo fastidiar nuestro sueño o enfadarnos. Solo desean ser entendidos, sentirse protegidos y sobre todo queridos.


Seyla

sábado, 7 de septiembre de 2013

CuidadITO con las ITAS y los ITOS



No sé qué ocurre que cuando hablamos con un niño pequeño todo se hace diminuto y se convierte en…ito y en ita. El perrito, el pajarito, la cunita, el abuelito, un besito…La frase nos queda de un tierno… pero no favorecemos en absoluto la discriminación auditiva de nuestro pequeño.

La entrada del sonido (imput auditivo) que está recibiendo es muy parecida en muchas palabras. Está almacenando y etiquetando imágenes con palabras, que no son realmente las adecuadas, pues no todas las cosas acaban en ito-ita. Palabras que posteriormente usará.

Hay estudios que demuestran que ya desde el balbuceo los bebés comienzan a imitar la sonoridad del la lengua materna. No balbucea igual un bebé español que uno inglés, por ejemplo.

Cuando un niño o niña comienza a imitar el lenguaje adulto lo que imita es su sonoridad siendo el final de la palabra que lo que recuerda y más imita. Así que si todo lo que oye acaba igual, todo lo que intente decir sonara igual. 

Seguramente utilice la misma sonorización para muchas cosas, porque es así como lo ha etiquetado en su cabeza, y usará un “blabla-ito” o “blabla-ita” para muchas cosas que los adultos difícilmente podremos descifrar de no ser que sea muy evidente. Ni que decir tiene que le entienda alguien que no sea del entorno.



Así que mi pequeña recomendación es ser práctico, útil y funcional. No hagamos trabajar a esas cabecitas en vano y demos modelos adecuados. Es muy tierno ver en el parque pajaritos y perritos pero es mucho más útil ver pájaros y perros.


Hasta dentro de unos día y cuidadITO... 


Seyla
 

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