domingo, 22 de diciembre de 2013

Feliz navidad


Con esta felicitación que han hecho los chicos y chicas de mi colegio, el IPP Doctor Quintero Lumbreras, quiero felicitaros las fiestas y desearos un feliz año.




Para mí, el 2013 ha estado cargado de oportunidades. He conocido personas que me han hecho crecer al tiempo que sigo rodeada de los míos.  He comenzado proyectos que me enriquecen cada día y me hacen ser feliz. Así que sé que es difícil pedir más pero espero que el próximo año sea tan bueno, al menos, como éste.

Gracias a todos los que leéis el blog porque vosotros hacéis posible que me sienta un poquito más feliz. Nos vemos en enero con muchas más cositas.


¡¡FELIZ NAVIDAD!!



Seyla

sábado, 14 de diciembre de 2013

Juguetes que favorecen el desarrollo de la comunicación y el lenguaje


En pocos días llegará la Navidad, es posible que alguno ya esté realizando las compras navideñas, lo cual puede suponer un dilema. ¿Qué juguete es el más adecuado? ¿Qué juguetes son mejores? ¿Qué comprar? Bueno, yo no puedo resolver estas dudas, lo que sí puedo hacer es hablaros del tipo de juguetes que estimulan la comunicación y el lenguaje, por si ésto os puede ayudar en vuestra elección.

Para elegir el juguete adecuado debemos tener en cuenta la edad del niño y sus intereses y motivaciones.  En la actualidad existen tiendas especializadas en juguetes didácticos, donde el personal que trabaja allí conoce bien producto y suele tener algún tipo de formación pedagógica.

Existen juguetes que por sí mismos potencian el lenguaje pero no olvidemos que la comunicación es un acto entre dos personas o más por lo que no hay mejor estimulación que el juego acompañado. En post anteriores ya hablamos de juegos que podemos llevar a cabo cara a cara, sin necesidad de objetos intermedios, el juego motor-social.

Los juegos que más potencian la interacción son los que necesitan de un adulto para activarse. Por ejemplo juguetes donde haya que dar cuerda para que realicen una acción.

Una simple pelota nos puede dar muchas opciones. Empezamos a jugar pasando la pelota, uno enfrente del otro, aprendemos los turnos a través de la manipulación de un objeto. Después podemos ampliar el grupo de jugadores y pedirle al pequeño: “pasa la pelota a la tía” y, por ejemplo, estaríamos favoreciendo la comprensión de órdenes.

Las marionetas o títeres les van a ayudar a mantener la atención, a escuchar de manera activa y a conversar con ellos, además de desarrollar su imaginación y comprensión.


Los cuentos son uno de mis regalos preferidos. Podemos usar cuentos desde los más pequeños hasta los más mayores. En bebés trabajando la atención conjunta, el gusto por compartir el cuento, la discriminación visual, la escucha… Y en mayores el desarrollo de la imaginación, discriminación auditiva, incluso la introducción a la lectura.

Los instrumentos musicales ayudan a desarrollar la discriminación auditiva y a fomentar la escucha activa. Podemos encontrar de percusión, que suelen ser los más simples, como tambores, baterías. De viento, tipo trompetas, armónicas... pero los que más encontraremos son ideófonos como las carracas y sonajeros.


Los materiales creativos como las pinturas, temperas, acuarelas, plastilina…nos abren las puertas al desarrollo de la creatividad y con ello al lenguaje. Acompañemos la actividad con nuestro lenguaje, hablando de los colores, los materiales, contando lo que vamos dibujando. Yo he utilizado en muchas ocasiones la representación de situaciones pintadas para mejorar la estructura sintáctica. Por ejemplo, pintamos una calle y gente, un perro, una señora sentado, lo que el niño quería pintar…mientras decíamos: “el señor anda”, “el niño corre”, “la señora está sentada”. 

Los teléfonos de juguete por sí solos incitan a conversar. Es un juguete cuya función no es otra que representar que se habla a través de él por lo que animará a nuestros peques a imitar nuestras conversaciones telefónicas. Es posible que hasta oigamos en su boca nuestras coletillas.

Juguetes para el desarrollo del juego simbólico: por ejemplo jugar a la casita, a las muñecas, a hacer la comida, a comprar, a tomar café…todo ello requiere del uso del lenguaje. Los juguetes que recrean estos ambientes favorecen que aparezca este tipo de juego pero tampoco es imprescindible llenar el dormitorio de juguetes, dejemos espacio a la imaginación. A veces “un palo” puede ser muchas cosas, si le damos todas esas cosas un palo sólo será eso, un palo.

Juegos de rol: jugar a ser. Ropa para disfrazarse, complementos, utensilios… Jugar a ser el médico, el tendero, la directora… También se pueden llevar a cabo las representaciones con muñecos cuando éstos comienzan a formar parte activa en el juego. Pueden que acompañen el juego o que los muñecos sean los únicos protagonistas de éste. Por ejemplo, representar la granja con los animales. Recrear situaciones con los Playmobil, la Barbie...

Con este tipo de juegos aprendemos y ponemos en práctica  el uso del lenguaje. Además llenamos de significado las palabras que nos rodean de manera vivenciada y con carácter significativo. Potenciamos la imaginación y la creatividad que también van a favorecer el desarrollo del lenguaje.



Como veréis no hace falta invertir una millonada ni comprar mil juguetes. El mayor conductor del juego es la imaginación. En el mercado encontrareis juguetes que se venden como “favorece el desarrollo del lenguaje”, seguro que lo hará, no lo dudo, pero no hay mayor estímulo que el juego compartido.

La función principal del lenguaje es comunicar y para comunicar es imprescindible la interacción con el otro. Así que mi consejo es que os tiréis al suelo y juguéis, que compartáis el juego, que improviséis, que utilicéis materiales variados y divertidos sin tener porque ser juguetes predeterminados a estimular. Disfrutad y divertíos.


¡Un saludo y hasta dentro de unos días!

Seyla

domingo, 1 de diciembre de 2013

Chupete y biberón


El uso del chupete y biberón es algo muy personal y cada familia es la que decide cuándo debe dejar de usarse o ni siquiera usarse. Pero sí que es cierto que a determinada edad el uso tanto del chupete como del biberón pueden no favorecer el desarrollo normalizado de los músculos que se implican en el proceso del habla. Ambos provocan lo que se llama succión no nutritiva que con el uso prolongado malforma el paladar, desvía los dientes superiores y descuadra la mordida.


Según un artículo publicado en la Revista General Dentistry* el chupete no produce malformaciones irreversibles dentales si se deja de usar antes de los tres años, siempre que no se use más de seis horas diarias.  Yo creo que no solo depende del tiempo (que con usarlo para dormir ya queda superado) sino de la potencia de succión. Desde mi opinión personal, un niño de teta no tiene porque usar chupete pues el uso prematuro puede confundirle en cuanto a la forma de alimentación. Se supone que es para calmar el hambre o la ansiedad. Ambas cosas puede solventarlas la madre.  Aún así, hay niños a los que les va bien y también es completamente natural. La crianza es algo muy personal. En nuestro caso la teoría la sabemos bien pero Lluvia lloraba tanto y nada la calmaba que decidimos usarlo.  De cualquier manera los expertos en odontología recomiendan la retirada del chupete en torno a los dos años y como máximo a los tres.
*( Soxman JA. Non-nutritive sucking with a pacifier: pros and cons. Gen Dent 2007; 55(1) Jan-Feb: 59-62.)



El niño debe, poco a poco y mediante recomendación  del pediatra, ir introduciendo alimentos sólidos a su dieta, que necesiten de la masticación para ir preparando los músculos que intervienen en el lenguaje. Usar de manera prolongada el biberón puede causar deglución atípica que con el tiempo necesitará de reeducación legopedica. La Asociación Española de odontología dice que es “Absolutamente desaconsejable” dar otra bebida en el biberón que no sea agua pues esto genera lo que se conoce como las caries del biberón. Los niños que pasan mucho tiempo con el biberón pronuncian peor algunos fonemas (sonidos del habla) pues la boca está compuesta de músculos y si éstos no se entrenan de manera natural no adquieren las destrezas necesarias para su uso en el lenguaje. Esta manera natural y acorde con el desarrollo es la obligada por la introducción de los alimentos sólidos.

Hay mamás que primero introducen purés y poco a poco los espesan y luego pasan al "picoteo". También la introducción de la alimentación solida es algo personal. En mi caso opté por mezclar la manera tradicional y el método baby-led weaning donde es el propio desarrollo psicomotor del bebé el que marca la introducción de las texturas y tamaños de los alimentos. De cualquier manera el método es lo de menos, lo que importa es que se haga de manera consciente, teniendo conocimiento y criterio propio en cuanto a lo que hacemos y estando informados.

No debemos olvidar que la comida es un hecho social, rara vez comemos solos si en casa estamos acompañados. No sólo hay que enseñar a masticar. en torno al momento de la comida gira todo un ritual: poner la mesa, comer juntos, aprender que se comen varios platos, quitar la mesa... Lo más importante de la comida es que posibilita un punto de encuentro, donde hablar y compartir experiencias. Todos los eventos sociales giran en torno a la comida. Que te casas; comilona. Cumpleaños; merienda. El acto social por excelencia es la comunicación así que aprovechemos estos momentos para comunicarnos,  que nuestros peques aprendan las normas sociales que rigen la comida, aprendan a esperar, a probar diferentes alimentos, a pedir las cosas… 

Recordad que somos el espejo en el que se miran y a través de la imitación aprenderán la mayoría de estas cosas. No hace falta más esfuerzo. Que dar un modelo adecuado.


Por último deciros que hay hechos probados y hay hechos que forman parte de mi creencia y experiencia personal. Aquí expongo hechos de amba naturaleza, siempre concretando cuando es opinión, y por supuesto desde el respeto. La crianza es algo personal y cada familia es diferente. Lo importante es llevar a cabo una crianza consciente. 



¡Espero que os haya gustado!

Hasta dentro de unos días,

Seyla

jueves, 14 de noviembre de 2013

Desarrollo de la comunicación y el lenguaje de 0 a 12 meses


Aunque hasta el año de edad no comienzan a emitir sus primeras palabras con significado el  desarrollo comunicativo y lingüístico se está llevando a cabo incluso antes del nacimiento. Investigaciones realizadas en fetos de 6-7 meses de gestación demuestran que éstos responden a sonidos externos como la voz humana o sonidos musicales. El desarrollo de la comunicación y el lenguaje requiere un proceso donde se necesita poner en marcha una serie de habilidades cognitivas y sociales. Por lo tanto durante este primer año de vida lo que "sembraremos" para después recoger.

La atribución que hagamos a muchas de las conductas que irán surgiendo será lo que les incentive a continuar la interacción y a comprender el esquema de comunicación. Muy importante para esto son las protoconversaciones y la sobreinterpertación de miradas, sonrisas y vocalizaciones.

Según Reddy (1999, La comunicación prelingüística) los principales hitos, momentos importantes del desarrollo, en la etapa de 0 a 12 meses son los siguientes:


Del primer al tercer mes:

Durante las primeras 4- 6 semanas el bebé se muestra poco activo. Su dinámica esta más orientada a la adaptación al nuevo medio en el que se tiene que desenvolver.

Puede mantener un contacto visual a una distancia de unos 20-30 cm, que es la distancia a la que queda la cara de mamá cuando da el pecho. Hay autores que afirman que la primera toma de turnos (en relación a la interacción) se lleva a cabo en los momentos de dar el pecho, ese ciclo entre mamar y esperar mientras la mamá y el bebé se miran, la mamá le habla...  Comienza un dialogo conversacional corporal. Desde mi punto de vista, fascinante.

También puede fijar la vista en objetos pero prefiere mirar caras y dibujos. Muestra preferencia por los rostros y aún más por los parlantes, además empieza a reconocer las voces más cercanas, sobre todo la de mamá y papá.

Comienzan las vocalizaciones reflejas que son sonidos que el bebe realizan pero que son conductas reflejas, no aprendidas.

A partir del segundo mes surgen conductas que favorecen la interacción social: demanda la atención y responde con sonrisitas, emitiendo sonidos, moviéndose activamente…

La más llamativa de estas conductas es lo que se denomina sonrisa social que muestra ante el reconocimiento de personas y situaciones.. Anteriormente la sonrisa que surge es mas similar a una mueca y refleja bienestar pero no tiene intención social ni muestra el agrado ante el otro.

Llora a intervalos previsibles, hace gorgoritos y suelen interesarse por los sonidos.

También comienzan las protoconversaciones que son interacciones verbales entre adultos y bebés, desde el principio, con formato de conversación. (Snow, 1977).

Desde el tercer mes el bebe se vuelve mucho más activo pues aumenta su tiempo de vigilia. Su manera de aprender es a través de la exploración sensorial. Comienza a desarrollar su conciencia social buscando y reconociendo cuando se le presta atención, sonriendo, emitiendo ruidos o moviéndose. Se interesa más por las personas que por los objetos y disfruta de la interacción con éstas. Los intercambios que surgen son de tipo afectivo-expresivo (se intercambia afecto pero no hay comunicación como tal). Es un momento bueno para comenzar con juegos circulares, juegos cara a cara.

Es capaz de buscar la fuente de un sonido, mira y escucha simultáneamente. Manifiesta su humor en variedad de movimientos y expresiones sonoras y emite sonidos (balbuceo) como respuesta al habla o canto de otra persona.


Cuarto y quinto mes:

Nuestro pequeño ya vuelve la cabeza para localizar la fuente de un sonido. Comienza a balbucear y a practicar con los sonidos, se autoestimula mediante este juego.

Se ríe, distingue las caras, reconoce a su madre y comienza a anticipar algunas de las actividades más cotidianas. Y a partir del quinto mes agita y tiende los brazos antes de ser cogido en brazos.

Se hace gorgoritos a sí mismo y balbucea para que se le preste atención. Repite, de manera imprecisa, sonidos. También usa los sonidos para mostrar
temor, disgusto o miedo.


Seis meses:

A partir de los seis meses el bebe experimenta las maneras posibles de desplazarse. Aprenderá a través de hacer las cosas pero también a través de la observación e imitación de los demás. Pronto aprenderá que sus padres existen aunque no los vea, que están en otro lugar. Y comienza a responder y percibir las oscilaciones de humor de los demás.

Estar sentado le ofrece la posibilidad de tener las manos libres y poder descubrir y manipular multitud de objetos.

Comienza a tirar las cosas desde su silla, las mira y llora o realiza sonidos para que los demás de las recojan. No pienses que te está midiendo y no te deja en paz… es genial que haga esto. Significa que está explorando las maneras de relacionarse contigo y ha descubierto que al tirar algo, primero suena, algo nuevo para él, y segundo, tú le prestas atención y comienza una interacción. Es una toma de turnos a través de un objeto. Te “utiliza” como instrumento para conseguir lo deseado.

Repetirá combinaciones de sonidos (por ejemplo: ta-ta-ta). Observa con atención las bocas de los demás e intenta imitar las inflexiones de voz. Balbucea variando el tono, el volumen y la velocidad. 

Te mostrara que le gusta la música y sobre todo que le cantes, mediante alegría, dando saltitos o moviendo los brazos.

Muestra conductas anticipatorias pero no intencionales y comienza a interpretar rutinas interactivas que son la base del proceso de comunicación con los otros.

A partir de este momento aparece el llanto intencional. Haciendo uso de éste para pedir algo o alguna situación concreta. Es el llanto como precursor de la comunicación.


Séptimo y octavo mes:

Su balbuceo va evolucionando y ya es capaz de pronunciar varias sílabas como ma, mu, pa, pi, ba. Incluso utilizar varias de ellas en el mismo momento.

Desea ser incluido socialmente por ello te pedirá brazos cuando hables con otro adulto, para estar a vuestra altura. O demandará tu atención en los momentos de encuentros sociales. Ahora su interés esta mas en las personas que en los objetos.

Quiere compartir la atención con el adulto en relación a un objeto o situaciones. Es lo que se llama atención conjunta que es la habilidad de compartir un foco de interés común entre el niño y el adulto.

Aparece la referencia social que consisten en mirar la expresión del adulto buscando información. Es aquello que hacen muchos peques cuando encuentran algo nuevo, o quieren el juguete del otro miran a mamá como diciendo “¿Qué hago?”. Por ejemplo si tu bebé se cae y te mira y tienes una cara de susto increíble…él se asustará.

Nuestro peque ya balbucea con una variedad de sonidos, inflexiones y pronunciación silábica. También grita para llamar la atención. Repite sonidos emitidos o movimientos hechos con anterioridad. Incluso escucha selectivamente algunas palabras familiares y comienza a reconocer algunas de ellas.  

Empieza a pedir ayuda, expresar deseos, emociones de afecto o disgusto, tomar iniciativas en el juego, etc. aunque no haya adquirido aún el lenguaje.


De los nueve a los doce meses:

Ya a partir de los nueve meses entiende y contesta una o dos palabras, además de su nombre. También es capaz de cumplir órdenes sencillas ( no no, siéntate, dame)

Mira con interés los dibujos de un libro así que es un buen momento para introducir cuentos sencillos, de una sola imagen o con varias, de cosas cotidianas.

Disfruta de los juegos infantiles y responde a ellos. Aquí son ideales todos los juegos “de vieja”.

A partir de este momento, y hasta aproximadamente el año, surgen los protoimperativos que son gestos mediante los cuales el niño utiliza al adulto para conseguir algo. Y los protodeclarativos que son gestos que el niño utiliza para compartir la atención del adulto respecto a un objeto o situación.

Por ejemplo la conducta se señalar puede ser un gesto protodeimperativo si es para pedir o protodeclarativo si es para compartir.

La aparición de estos gestos son vitales en el desarrollo del lenguaje y la comunicación. Son conductas que se ven alteradas, por ejemplo, en personas que tienen algún Trastorno del Espectro Autista (TEA)

De los diez meses hasta el año es un periodo de transición. Nuestro bebé comienza a transformarse en niño.

Seguramente dirá papa o mama, aunque al comienzo no entienda aun su sentido, seremos nosotros a través de nuestras reacciones los que le ayudaremos a “etiquetar” palabra con significado.

Comprende mucho mejor y obedece órdenes sencillas. Imita sonidos no hablados como la tos, el chasquido de la lengua, etc. También imita acciones, las recuerda y las repite mas tarde. 

Usa una palabra completa en medio de su balbuceo que expresa una frase completa: por ejemplo: agua para decir “quiero agua”. Es lo que se denomina holofrase. Aunque va diciendo palabras comienza a entender mucho mas que a hablar.

Desarrolla un sentido de identidad, vital para su desarrollo y equilibrio integral. Empieza a poner en práctica el repertorio de normas sociales, por ejemplo decir adiós con la mano. Comprenden que el halago es porque han hecho algo bien así que tienden a buscar la aprobación del adulto.

Es capaz de coordinar interacción con personas y objetos ayudándose de los protoimperativos y protodeclatarivos.

De aquí en adelante nuestro pequeño desarrollará un complejo sistema de comunicación basando, sobre todo, en el lenguaje. A partir del año se lleva a cabo una gran adquisición de vocabulario, un mayor empleo del lenguaje y comienza la adquisición de las reglas que rigen nuestro sistema hablado. 



Más adelante hablaremos del desarrollo del lenguaje en la siguiente etapa, a partir del año.


¡Un saludo y hasta dentro de unos días!

Seyla



domingo, 3 de noviembre de 2013

Animales en una caja, las comiditas en otra


Hace poco observaba a Lluvia jugar y me di cuenta que gran parte de su juego consistía en ordenar y clasificar los juguetes. Es algo que todos nuestros peques hacen en momentos determinados, que nosotros también hacemos con ellos e incentivamos, sin darnos cuenta, y que es buenísimo en el proceso de adquisición y comprensión del vocabulario. Podemos utilizar la clasificación como estrategia para apoyar el desarrollo de la comprensión del lenguaje.

Clasificar es ordenar, o poner por clases o conjuntos, elementos  con características comunes. Esto implica conocer dichas características para poder diferenciar unos objetos de otros. Nosotros podemos trabajar la clasificación de muchas maneras, yo hoy os quiero mostrar cómo se trabaja sin plantear si quiera dicha clasificación, simplemente jugando, de manera natural, como aprenden los niños.

Se puede jugar a los mercados, repartiendo los alimentos entre la carnicería, la frutería, la pescadería. Podemos jugar a meter en diferentes cajas pinchitos de un color y pinchitos de otro. Jugar a averiguar qué es un instrumento musical y qué no y según el resultado guardarlo en una caja para los instrumentos o donde el resto de juguetes... 

También es fácil llevar a cabo la clasificación de los juguetes en la recogida. Se pueden ordenar por uso: los puzles por un lado, los muñecos por otro… los animales en un cajón. Y para ir un poco más a allá podemos guardar de manera separada los animales de la granja y los que no lo son. Si los metemos dentro de su granja mejor que mejor. 

A través de todos estos juegos los peques adquieren vocabulario a la vez que facilitamos la organización de este según sus características. Clasificar implica dar un orden lógico al vocabulario que vamos almacenando en nuestro “almacén léxico”



En la siguiente foto se ve como Lluvia, jugando, ha clasificado los juguetes según sus características. Los bloques de madera en la caja, los encajables por un lado y los animales, en fila, por otro.





PLANO DEL LENGUAJE: léxico-semántico.

ESTAMOS POTENCIANDO:

  • Dotar de significado diferentes palabras a través de las características comunes.
  • Aprender a diferenciar objetos a través de sus características.
  • La organización del vocabulario en nuestro almacén léxico.



¡Hasta dentro de unos días!

Seyla


domingo, 27 de octubre de 2013

Jugamos con la boca



Es muy común encontrarnos con que nuestros peques no pronuncian adecuadamente alguna silaba, reducen pañabras, no les sale algún sonido concreto... son algunos de los procesos de simplificación del habla que forman parte de la evolución del lenguaje y lo más posible es que con el tiempo la pronunciación mejore y se reduzcan las emisiones inadecuadas.  

Las dificultades de pronunciación, llamadas dislalias, son de dos tipos: fonéticas, cuando la mala pronunciación viene dada por una mala praxis por dificultades de tipo anatómico, sensorial o neurológico. Y dislalias fonológicas, que son problemas de aprendizaje y de elaboración en el conjunto de reglas y las unidades del sonido que forman nuestras palabras.

Hoy nos vamos a centrar en las dislalias de tipo fonético y lo que vamos a ver son actividades que pueden ayudar a ejercitar los órganos implicados en la articulación. Estas actividades sólo son actividades de apoyo, podemos realizarlas cuando nuestro peque ya empieza a decir palabras y a imitarnos. También se pueden realizar si hay dificultades en la pronunciación pero nunca como único medio rehabilitador.  Si pasados los 4 años de edad seguimos observando dificultades en la pronunciación sería conveniente pedir consejo al logopeda o maestro especialista en audición y lenguaje. Una rehabilitación siempre debe ser llevada a cabo por un profesional, nosotros como padres jugaremos con estos ejercicios ayudando a ejercitar los órganos implicados en la articulación, nada más.


Juegos de respiración y soplo: Estos juegos buscan incrementar el nivel respiratorio y el control del soplo. Soplar diferentes elementos nos ayuda a justar el soplo. Por ejemplo soplar una pelota de ping-pong o soplar bolitas de papel siguiente un circuito, en vez de correr con coches podemos hacerlo con las bolitas de papel.  También podemos realizar actividades plásticas como poner pintura líquida en un papel y soplarla con una pajita realizando un dibujo. Podemos soplar en la mano, el brazo, la muñeca, sentir el aire que sale de nuestra boca, tomar conciencia de él. Y por supuesto los típicos juegos para soplar; el matasuegras, trompetas, silbatos, hacer pompas…


Se conoce como praxias los ejercicios que realizamos con los órganos implicados en el habla para mejorar la pronunciación de los sonidos. Así existen praxias diferenciando la zona a potenciar:


Praxias mandibulares: orientadas a dar movilidad a la mandíbula. También a mejorar el tono muscular del interior de las mejillas. Podemos jugar a abrir y cerrar lo más posible la boca con distintos ritmos, hacer que comemos algo y exagerar, de la misma manera comer pequeñito, imitar que comemos un caramelo y se ve en una mejilla, luego lo pasamos a la otra. Jugar a imaginar que somos globos, gordos, flacos… Hacer sonidos con las mejillas.




Praxias labiales: para mejorar la flexibilidad, movilidad, rapidez y precisión de los labios. Los juegos que podemos hacer son agrupar los labios rápidamente poniendo la boca pequeña, después estirar los labios poniendo la boca grande. Fruncir los labios a la derecha, a la izquierda. Jugar a tener bigote sosteniendo una pintura o un lápiz con el labio superior. Tirar besitos fuerte-flojo. Hablar sin separar los labios o vibrarlos…




Por último las praxias linguales: que potencian la movilidad, rapidez y precisión de la lengua.  Así que podemos sacar y meter la lengua rápidamente, llevarla a un lado, al otro, subir, bajar… Yo utilizaba un cuento de la “Sra. Lengua” donde esta se asomaba, miraba a un lado, al otro, arriba, abajo y como hacia frio (vibrar la lengua) se volvía a meter en casa. Se puede chascar con la lengua, lamer los dientes por sus tres caras, hacer que se come un helado… 





Estos son sólo algunos ejemplos de los juegos que podéis realizar para evitar dificultades en la pronunciación o mejorarla, seguro que se os ocurren muchos más. Me gustaría insistir en que cuando la dificultad persiste y se superan los 4 años es conveniente hablar con el especialista.



PLANO DEL LENGUAJE: Fonético-fonológico.

ESTAMOS POTENCIANDO: 

  • El desarrollo de la motricidad fina orofacial.
  • La agilidad, coordinación, movilidad, control tónico, fuerza, elasticidad...de los órganos implicados en la articulación.
  • La vivencia de la movilidad e inmovilidad de los diferentes organos implicados en la articulación.




Espero que os sea útil. ¡Hasta dentro de unos días!

Seyla 

Los pictogramas utilizados son de ARASAAC.

sábado, 19 de octubre de 2013

Comunicación pre-verbal


Hace un tiempo publiqué un post que llevaba a la reflexión sobre la importancia de la comunicación no verbal de una manera un tanto sutil. Ahora vamos a tratar el tema de nuevo, dando algunas pistas más concretas sobre su aparición.

Casi todo bebé nace predispuesto para la interacción social, para sintonizar con las personas que le dedican su atención,  mostrándose sensible a la voz humana y preferencia por las formas semejantes al rostro de las personas.  El adulto es quien interpreta  y da sentido a la necesidad del bebé.  Esto significa que el proceso de adquisición del lenguaje comienza mucho antes de que el bebé pueda emitir palabras y que para dicha adquisición es importante estar en contacto con personas (sobre todo la figura de apego) , en un ambiente estructurado y enriquecedor. Los primeros intercambios comunicativos se dan durante las actividades diarias de cuidado en que bebé y mamá nos encontramos cara a cara, uno a uno.


Según Schaeffer (1984,1989), la etapa de comunicación pre-lingüística sigue un patrón de adquisición que a continuación se detalla:

Entre el nacimiento  y los dos meses surgen las  pre-adaptaciones para interaccionar con las personas. El bebé se calma a oír la voz de mama, le gusta mirar a los ojos y comienzan a seguir a papá y mamá con la mirada, responden con sonrisa o sonidos ante la voz de mamá o voces conocidas.

A partir de los dos meses comienza lo que los expertos llaman “protoconversaciones” (anterior a la conversación). Existe un mantenimiento de la mirada y la alternancia de gorjeos entre el bebé y su mamá. Digo su mamá porque la primera persona con quien realiza esta interacción es la figura de apego, que suele ser la mamá, más adelante la pondrá en práctica con papá, tíos, abuelos… Es una forma mutua entre madre e hijo de regulación de la interacción. La primera toma de turnos, vital para el futuro desarrollo de la comunicación. Gorjea bebé-mamá-bebé-mamá…

Entre los dos y cinco meses aparece un interés activo por las personas. Es donde ampliará el repertorio de interlocutores  con los que intercambiar gorjeos y sonrisas.

A partir de los cinco meses surgen dos pequeños estadios; el primero, en que el interés por las personas desciende y aumenta el de los objetos. En esta fase el bebé jugará con la persona o con el objeto pero no con la persona y el objeto. En torno a los seis meses nace un gesto, que inicialmente no tiene la intención de comunicar pero que se llega a convertir en uno de los gestos más importantes de la comunicación pre-verbal. Es el gesto de señalar. Tan importante es, que si este gesto no surge en el primer año y medio, es un signo de alarma en cuanto a posibles dificultades relacionadas con el desarrollo neurotípico. Es muy posible que el primero atisbo de señalar sea lanzar los brazos hacia el objeto, vocalizando y mirando hacia la persona, gracias a la interpretación que el adulto hace de esto, se vaya convirtiendo en el instrumento que permitirá cambiar el entorno del bebé. En el momento en que descubra la utilidad de señalar estará abriendo la puerta a la comunicación. Muchos expertos piensan que realmente este es el primer momento de comunicación pre-verbal intencional. Estos signos que se utilizan para pedir se llaman “protoimpetarivos”.

En este periodo también surge la mirada alternativa, que es esa en la que el niño mira al adulto y después al objeto, o al revés, asegurándose de que la persona ve lo que él quiere en su petición.

El segundo estadio dentro de la etapa de los cinco a los ocho meses habla de la coordinación entre objetos y personas. Nuestros pequeños son capaces de establecer una relación atencional a dos bandas, hacia la persona y hacia el objeto y además compartir el objeto con las personas. Ahora nuestro bebé jugará con el objeto y también con la persona a la vez, uniendo todo dentro del mismo momento interactivo. Las conductas para mostrar, sin querer pedir, para compartir  un interés o llamar la atención al adulto sobre algo se llaman “protodeclarativos”. Simplemente nos quieren mostrar algo que les llama la atención. Por ejemplo ve un perro y quiere compartir esa novedad o alegría que le da con nosotros y lo señala a la vez que realiza alguna vocalización y nos mira.



Para acabar, os dejo un vídeo que me hizo mucha gracia. Aunque este bebé ya utiliza de una manera más elaborada y con completa funcionalidad la comunicación pre-verbal, es un vídeo que demuestra que en la comunicación, sea el que sea el canal (oral, gestual...) se necesita un receptor que lo interprete. La comunicación siempre es cosa de dos.






¡Hasta dentro de unos días!

Seyla

martes, 8 de octubre de 2013

Palabras y...palabrotas


Este verano escuchaba a una mamá muy preocupada porque su hija, de unos tres años había dicho una palabrota. Le comentaba a otra que no sabía qué hacer y si era normal. Esto me llevo a reflexionar sobre el tema porque aunque realmente es un tema conductual no deja de ser una palabra la que causa estragos.

La primera medida a tomar para que esto no ocurra, para que nuestros pequeños no digan tacos, es que ni nosotros ni el entorno más próximo los diga. Como vengo diciendo en post anteriores, la primera fuente de imitación somos los padres y familia. Hablar bien, adecuada y educadamente es el mejor modelo  y medio preventivo.

Pero nadie somos perfectos y en alguna ocasión se nos puede escapar un taco. A ver quién contiene la lengua si te pillas el dedo con la puerta, se te cae medio armario al abrirlo, tu hijo lanza la figurita del mueble… ¿Qué hacemos en esa ocasión? Pues no autorregañarnos, si es la primera vez que pasa. No generar atención en torno a la palabra dicha. Nada de darse en la boca, decir “caca” o cosas así. Si nuestro ávido pequeñín la repite de manera inmediata (vaya, tardó 10 meses en decir mamá pero esto que rápido lo ha pillado…) y nos reímos, muy típico, estamos perdidos. Ya tenemos palabrota para tiempo.




Palabrota para nosotros, para ellos palabra nueva que hace gracia o genera atención, que aún no tiene un contenido, no tiene un sentido pero que cuando la digo movilizo a la gente de mi alrededor. Así que lo mejor, desde mi opinión, es ignorar. Si, si, ignorar. Y cuando digo ignorar es ni una mirada, ni un atisbo de risa ni enfado y mucho menos un “eso no se dice”. Ignoramos por completo, es lo que se llama “técnica de extinción”.

Lo más posible es que si el taco generó cualquier tipo de efecto, nuestro peque, quiera ponerlo a prueba en más contextos. ¿Qué hacemos? ¡Perseverancia, ignorar! Diga lo que diga la abuela o el vecino, ignoramos. Es el objeto de la comunicación, si una palabra no me sirve para nada la acabaré eliminando de mi repertorio. Y recordemos que para nuestro peques: palabrota= palabra vacía que genera atención.

Qué aún así la palabrota no desaparece…pues vaya. A mí lo que me ha dado resultado con algunos alumnos en este tipo de conductas ha sido modificar el sentido de la palabra. Por ejemplo un chico de decía gilip… lo sustituimos por chirimoyas. Así cada vez que decía la palabra en cuestión le contestábamos: “Ah! ¿Qué quieres chirimoyas? Pero es que no es época, no hay".  Dar como modelo otra palabra que suene parecida con el fin de que elimine la palabrota. No puedo verificar que esta sea la mejor manera pero a mí me dio resultados. Y socialmente esta más aceptado decir “jope” que “joder”.

Otra opción sería ofrecer alternativas que no suenen tan mal. Pero ya estaríamos hablando de niños que comprenden perfectamente el sentido del insulto. Aprender vocabulario variado que dé otras posibilidades de expresión, por ejemplo bruto, cabezota, tozudo...son otras opciones al insulto.



Por último recordar e insistir, la mejor manera es la extinción y la paciencia. Comunicar sirve para modificar el entorno, conseguir algo, ya sea físico o la atención. Si no se consigue el objetivo la palabra pierde efectividad y tendemos a eliminarla del repertorio.

Si aún no tenéis estas dificultades, genial, estáis a tiempo de evitarlo. Y si ya las tenéis...mucha suerte y paciencia!


Espero que haya sido de ayuda. ¡Hasta dentro de unos días!

Seyla

miércoles, 2 de octubre de 2013

¿Cómo hace la vaca?



Desde el nacimiento, normalmente,  buscamos la voz de nuestra mamá y a unos 30 centímetros somos capaces de dirigir la mirada. A los pocos meses ya la buscamos moviendo la cabeza y fijamos nuestra atención en ella. Esto es posible gracias al desarrollo de la audición. Por ello los papás que tienen hijos sordos saben pronto que algo está ocurriendo.

Hoy quiero compartir juegos y actividades que realizamos desde pequeños, que seguro que conocéis, que fomentan la discriminación y la atención auditiva. Con estos juegos podemos potenciar, además de la atención, la memoria auditiva y asociativa y ayudar a la discriminación e integración de los fonemas, que son los sonidos que componen nuestra lengua.


Por empezar desde el principio, que mejor estimulación que la voz humana. La de mamá la mejor pero la de papá y los más cercanos también. Aquí cuidado con sobre estimular o someter al pequeño a muchos ruidos. Hay papás que dicen: “yo prefiero que se acostumbre al ruido”, perfecto pero…no entiendo muy bien para qué. Un recién nacido necesita abrirse al mundo poco a poco, a su ritmo y con calma. Quién se abre al mundo con calma afrontará la vida con calma…

Podemos comenzar a jugar con sonajeros. A mí me gustan artesanales porque soy mucho de reutilizar pero también valen comprados. Por ejemplo un biberón relleno de abalorios, un botecito lleno de arroz, otro lleno de legumbres o unos simples cascabeles… crean diferentes sonidos. Hay sonajeros de madera, de plástico, palos de lluvia…. A partir del cuarto o quinto mes es interesante colocarlo fuera de la vista para que intente buscarlo con la mirada. Es conveniente cambiar la ubicación del escondite para estimular ambos oídos.

Qué mejor manera de estimular la audición que cantando. Debemos perder el miedo a cantar, yo soy pésima pero a Lluvia parece no importarle. Es tan importante cantar a los bebés que se merece un post para hablar solo de ello. Podemos asociar canciones a momentos, por ejemplo la del baño o la de dormir. Nosotros tuvimos muchas dificultades para dormir, sobre todo los primeros meses, y poníamos a Lluvia música clásica, El Canon de Pachelbel. Al comienzo solo la tranquilizaba, que no es poco, pero después era su puerta hacia el sueño. 

Cuando pasan los 12 meses de edad, en algunos antes, en otros después, que empiezan a decir palabras, podemos parar la canción y que nuestro peque la continúe, a su manera, con su adaptación particular. Normalmente lo primero que se fija es el sonido final de la palabra así que es posible que eso sea lo que aporte. Hay canciones muy fáciles con onomatopeyas que son ideales para esto. “Cuando los pollitos dice….”

Jugar con los sonidos de los animales además de divertido es buenísimo. Aquí le podéis poner cada uno de vuestra cosecha: podéis pintaros, hacerlo con peluches, marionetas, cuentos… O simplemente vais en el coche y decís: ¿cómo hace la vaca? O ¿Quién soy?, Miau. Ya dependiendo un poco de la edad.

Y para chicos y chicas más mayores, hacia los tres años, podemos comenzar a jugar con cadenas de sonidos, ya sean de onomatopeyas, ruidos ambientales o lo que se os ocurra. Por ejemplo miau, miau, muuu. Y que lo repita. Lo podemos hacer con silabas, palabras…

Una vez más recomiendo el famoso veo-veo. Además de ayudarnos a dotar de contenidos a las palabras potencia la integración auditiva de los sonidos, evitando dificultades de pronunciación.




PLANO DEL LENGUAJE: Fonético-fonológico.

ESTAMOS POTENCIANDO:
  • La memoria auditiva.
  • La atención auditiva.
  • La discriminación e integración sonora.



Espero que os haya gustado, nos vemos dentro de unos días.


Seyla

jueves, 26 de septiembre de 2013

Cuéntame un cuento


Uno de mis momentos preferidos con Lluvia es el momento del cuento. La lectura de cuentos en voz alta tiene multitud de beneficios, sobre todo en relación a la adquisición y desarrollo del lenguaje. Cuando leemos un cuento de manera conjunta, ya desde bebé, incluso con esos cuentos blanditos, estamos trabajando la atención conjunta, muy importante para llevar a cabo posteriormente actos de interacción. También potenciamos la escucha activa y por supuesto la discriminación auditiva que nos ayuda en la integración de sonidos lo cual favorece la reducción de aparición de dislalias fonológicas o dicho de otro modo, reduce algunos tipos de problemas de pronunciación. Y en el caso de haberlos ayuda a mejorarlos. También favorece la integración de las construcciones sintácticas. Ni que decir tiene que los cuentos están llenos de vocabulario nuevo y conocido: las cosas de casa, el parque, el bosque, los colores, las emociones… Tiene tantos  beneficios a nivel comprensivo como expresivo  mejorando la capacidad creativa, la imaginación y la fantasía.

Pero ojo, no es lo mismo leer un cuento que contarlo. Vamos a ver algunos consejos para contar bien un cuento.

Siempre se ha pensado que los cuentos son para antes de dormir pero cualquier momento que nuestro pequeño elija es bueno para contar un cuento. Eso sí, debemos tener en cuenta el tema del cuento pues si la lectura es antes de dormir es mejor elegir temas que no supongan conflicto mental, sencillos de entender y alegres, que no dejen un “regusto” triste en nuestro peque. Cuentos bonitos con un final abierto para dejar volar la imaginación durante el sueño.

Lo ideal es estar en un lugar tranquilo o por lo menos cómodo, ya sea el suelo, la cama o una mesa es importante que el cuento quede a la vista de nuestro pequeño. Parece obvio pero a veces se nos pasan por alto estos pequeños detalles.

A mí me gusta mucho comenzar y acabar los cuentos siempre con el mismo ritual. Creo que genera seguridad y anticipa al niño de la actividad. Lo más típico es el “erase una vez…” y el “colorín, colorado…”. Nosotras, por ejemplo, adoptando esta buena costumbre de Paz, la educadora de Lluvia, llamamos al cuento “toc,toc, toc” y le pedimos permiso: “podemos ver este cuento?”.

Hay que tener en cuenta la entonación, no debe ser una lectura monótona, hay que captar la atención de nuestro "publico", hacer pausas en los momentos adecuados, poner las diferentes voces de los protagonistas, acompañar con gestos…

No importa repetir cuento. ¡Eso les encanta! Lo conocido, lo que se repite...les da seguridad. Y favorece que podamos hacer esa narración compartida, parando para que ellos repitan la retahíla del cuento. O haciendo preguntas- "¿Y ahora quién viene?...".

No debemos olvidar tener en cuenta los intereses de los niños, que varían mucho dependiendo de las edades y nivel de comprensión. Contando con la ayuda de mi gran amiga María Alonso Ceza, experta en libros infantiles y librera, os dejo algunos títulos interesantes.


Comenzamos con los más pequeños (menos de 1 año). Recomendamos A la bañera o A la cama. De Francesca Ferri, Ed. Imaginarium- Círculo de Lectores. Son en formato tela y en formato impermeable para el baño. Para bebés de pocos meses a mí me gustan este tipo de cuento porque se puede morder, manosear, chupar… y porque tiene formato cuento que es una manera de introducir “el libro” en nuestras pequeñas vidas.




De 1 a 2 años la Colección Cuentos Clásicos con texturas, de la Ed. Timun mas.  Esta colección no tiene desperdicio, son los cuentos tradicionales pero adaptados para poder trabajar la estimulación a través de varias texturas. Geniales para tocar y manipular. Por ejemplo El Gato con Botas.


A partir de los 3 años ¡Que llega el lobo!, Emile Jadoul. Col. Luciérnaga, ED. Edelvives. Este cuento rompe el rol negativo del lobo. Los animales van corriendo a la casa y gritando "!Que llega el lobo¡", pero al final descubren que las prisas no se deben a miedo sino a una sorpresa que está por llegar. Es en formato de cartón duro, muy resistente, ideal para esta edad.



Splat el gato de Rob Scotton, Ed. Miau, esta genial para trabajar la aventura de comenzar el colegio. El gato Splat no ha ido nunca al colegio y tiene que enfrentarse a ello acompañado de su mascota que es un ratón.


Y por último, para niños y niñas a partir de los 5 o 6 años Superhéroes en apuros. 10 Cuentos para dibujar sonrisas. De Carmen Gil, ilustrado por Ana Cantone, Ed. Parramon. En tono cómido narra cómo unos niños que son superhéroes intentan superar sus miedos.




No puedo acabar el post sin dar mil gracias a Mery, que me asesora e investiga sobre mil cuentos y que además ha realizado esta pequeña selección para nosotros. 


Hasta dentro de unos días y...¡Feliz cuento!

Seyla

domingo, 22 de septiembre de 2013

¡Así no se dice!



Cuando yo era pequeña no sabía decir estatua, decía "estauta". Lo que yo recuerdo es que al principio hacia mucha gracia, mi familia se reía y lo repetían “estauta”, mira una “estauta” así que me imagino que por ese motivo yo seguí diciendo "estauta". Esto que tanta gracia hacia cuando era pequeña al crecer se convirtió en un acoso y cada vez que lo decía todo el mundo se empeñaba en corregirme y pero yo no era capaz de decirlo bien y cada vez que lo decía mil voces me acechaban: ¡así no se dice!”…dejé de decirlo. Incluso a día de hoy es una palabra que me cuesta decir, fue un error bien fijado.

La tendencia natural cuando oímos una palabra mal dicha es corregirla, nos pasa con los adultos aun más con los niños. Con los peques nos pasa sobre todo dos cosas, que o nos hace mucha gracia o la corregimos de manera explícita.

Cuando reímos una palabra que está mal dicha, la repetimos e incluso la adoptamos, generamos una atención en torno a esa mala destreza que lo más normal es que se repita. La consecuencia a este acto es positiva, así que repito. Pero si además adoptamos la nueva palabra y la incluimos en nuestro vocabulario… ¿quién enseñará a nuestros peques como está bien dicho? Es muy común adultos que dicen “candejo”, “popotamo”…y otras del estilo. ¿Quién enseña a quién? Somos el espejo en que se miran nuestros peques.

Pero si corrijo… en la mayoría de los casos le puedo frustrar. Sobre todo cuando reiteramos en la corrección. En muchas ocasiones el error de pronunciación viene dado por la falta de integración del fonema, o sea, del sonido de la letra. Es cuando le damos el modelo y lo sigue repitiendo mal. Bueno, es que realmente no hay conciencia de hacerlo mal, así es como lo tengo integrado en mi cabecita. Por mucho que le corrijamos…de poco vale, solo para intimidarle. Otras veces es por una mala colocación de los órganos del habla. Así que como papás y mamás si esto perdura en el tiempo dejemos que sea el logopeda quien lo trabaje. Así que lo de "no se dice así, se dice..." hay que eliminarlo de nuestro repertorio.

¿Entonces qué hago?
Pues lo que hacemos es no mostrar atención ni positiva ni negativa en la mala pronunciación. Mucho menos repetir el error. Lo que hacemos es, de manera sutil, dar el modelo correcto. NO decimos: “se dice…”. Sino que incluimos esa palabra en alguna frase y la decimos de modo correcto. Por ejemplo nuestro peque dice: “mía mamá, un pero”. Podemos decir: “si, un perro. Que perro más bonito. El perro ladra.”

Yo siempre digo: por cada palabra mal pronunciada damos tres modelos correctos.



PLANO DEL LENGUAJE: Fonético-fonológico.

ESTAMOS POTENCIANDO:

  • La integración adecuada de los sonidos de nuestro lenguaje.
  • La adecuada emisión de los sonidos.


Espero que os sea de ayuda. ¡Un saludo!

Seyla

viernes, 20 de septiembre de 2013

Aprendemos vocabulario


Denominar es poner el nombre que identifica cada cosa. Nombrar sin la intención de pedir. A través de esta actividad es como aprendemos la mayoría del vocabulario, etiquetamos palabras con imágenes y aprendemos las diferentes clases de palabras: sustantivos, adjetivos, determinantes, pronombres, verbos… Además vamos construyendo las reglas gramaticales, las peculiaridades de nuestra lengua y las irregularidades.

De aquí la importancia de nombrar cada cosa por su nombre, sin diminutivos, ni creaciones… Somos el espejo en el que se miran nuestros pequeños, por ello es importantísimo dar  modelos correctos a la hora de hablar. En la forma y en el contenido.

Tener un amplio repertorio de vocabulario nos facilita el acceso a otras funciones comunicativas más elaboradas como son la descripción y la narración que aparecen posteriormente.


¿Cómo podemos potenciar la habilidad de denominar en el día a día?

Podemos adaptar estas actividades a cada momento evolutivo, comenzando por nombrar las cosas cuando vamos de paseo hasta nombrar objetos y su cualidad en edades mayores. Empezando por objetos y personas, que es lo más sencillo, pasamos a las acciones o cualidades de las cosas, más complicado. Os planteo una serie de actividades para que llevéis a cabo en cada momento. Como siempre, cosas que se pueden hacer en nuestro día a día y desde una perspectiva lúdica.

Debemos tener en cuenta el interés de los niños y ser intuitivos. Hay momentos en que decir el nombre de todo es genial y otros en los que abruma… así que dejémonos llevar por el sentido común y aprovechemos esos ratos en que ellos preguntan, señalan, demandan interacción o simplemente miran con atención. El aprendizaje es significativo cuando entra en juego la emoción. Cuando algo despierta interés, hace brotar una sonrisa o un malestar.

Posibilitemos experiencias de aprendizaje, contextos y momentos variados, porque el lenguaje siempre está influido por el contexto, así no hablamos igual en la calle que en la biblioteca, sino que nos adaptamos. Tampoco encontramos las mismas cosas en un parque que en un centro comercial.

El paseo, ya sea en el carro o en porteo,  nos da muchas posibilidades de ponerle nombre a las cosas que vemos. Evidentemente, la zona del paseo influye en el tipo de vocabulario que podemos aportar a nuestro pequeño. Si el paseo es en carro, un factor a tener en cuenta en el paseo es la posición de la silla. Nos da más seguridad llevarla hacia nosotros pero es más enriquecedor en cuanto al descubrimiento llevarla mirando hacia delante, yo creo. Si el paseo es en brazos, fular o demás “trapos” (como los llamo yo, que me encantan) facilitamos otro punto de vista sobre el entorno, a la altura del adulto, así el bebé verá lo que nosotros.

Cualquier trayecto en coche nos ofrece la oportunidad de observar por la ventana. Los parasoles están muy bien en pleno verano pero si no hay sol…mejor ver mundo! Además podemos ir nombrando las cosas que vemos, que suelen ser “grandes” por ejemplo, un camión, un coche, un parque… También cuando va anocheciendo podemos aprovechar las llamativas luces para nombrar el semáforo o las tiendas.

El momento de recoger nos ofrece muchas posibilidades de aprendizaje, no sólo adquirir hábitos de orden y pequeñas responsabilidades, que no es poco. Lo podemos aprovechar para nombrar los juguetes, no hace falta de sea de manera insistente sino algo sutil. “vamos a recoger los animales: guardamos la vaca, el caballo, la cabra…”

Hay libros destinados a la adquisición de vocabulario, imaginarios o diccionarios de imágenes, se suelen llamar. Desde los más básicos con objetos cotidianos a los que van por ámbitos y no solo muestran objetos sino también acciones. Están genial, si tenemos alguno de estos perfecto y si no… ¡nos lo inventamos! Algo muy parecido son los catálogos de publicidad, que además tiene objetos de todo tipo y cotidianos. Los que traen niños con la ropa de temporada nos pueden valer para aprender partes del cuerpo, la ropa de la estación, el tipo de ropa. También los electrodomésticos y otros accesorios… Otra posibilidad es crear nuestro propio libro de imágenes, recortando de aquí y allí y pegándolas al álbum de fotos. Podemos ir nombrando y señalando, que el peque señale y nosotros nombremos, preguntar..."¿dónde está...?", variedad de posibilidades...

Nombrar una acción cuando vemos que se realiza también es buena idea. Siguiendo el desarrollo del pequeño podemos nombrar acciones según va adquiriendo vocabulario. Incluso nos preguntan: “¿Qué hace?”. Las acciones de comprensión más básica, las que vemos, son más sencillas de enseñar: bañar, jugar, comer... Acciones también son pensar, soñar, imaginar…que no debemos olvidar para trabajar en niños a partir de los dos años y medio o tres.

Este tipo de acciones, al igual que los genéricos tipo “trabajar”, que cada uno trabaja en algo diferente pero todo ses trabajo, son más complicados de comprender, no obstante debemos ofrecer oportunidades para conseguir la comprensión del término. Por ejemplo si vamos al banco podemos decir: “está trabajando” pero también si vemos al jardinero.

Y por último, las emociones también necesitan su etiqueta verbal y aunque es más difícil que denominar objetos también podemos poner nombre cuando sentimos una emoción. El enfado es  lo primero que se aprende, porque cuando nos enfadamos lo decimos: “¡estoy muy enfadada!” pero… ¿y la alegría? Cuando nos sentimos contentos o nuestros pequeños muestran alegría también podemos darle una palabra a la emoción. Es importante tener un amplio vocabulario emocional para gestionar cada emoción de manera adecuada en el presente pero sobre todo en el futuro. No solo existe la alegría y la tristeza…

Seguro que se os ocurren más juegos, por ejemplo el veo-veo, o más entornos en los que aprender vocabulario( el mercado es genial), he intentado dar algunas ideas, ahora le toca a vuestra imaginación.


PLANOS DEL LENGUAJE: Aspectos pragmáticos y léxico- semánticos.

ESTAMOS POTENCIANDO: 

  • La adquisición de vocabulario.
  • El aumento de la intención comunicativa.
  • El acceso a las posteriores funciones de descripción y narración.
  • La integración de significados. 



Espero que os guste y sea útil. ¡Un saludo y hasta dentro de poco!


Seyla


 

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