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lunes, 17 de marzo de 2014

El juego de "la entrevista"


Tengo la gran suerte de rodearme de grandes profesionales y amigos. Uno de estos “fichajes” en mi vida es Nuria Martínez, profesora de Educación Infantil, con gran vocación y  unas ganas de cambiar el mundo impresionantes. Fue ella quien un día me hablo del juego de “la entrevista”, entre muchos otros, y que yo he puesto en práctica en muchas ocasiones.

La entrevista es una actividad o juego que podemos llevar a cabo con los peques a partir de los tres años. El juego consiste en decirle al niño que piense que es un objeto, por ejemplo una mesa y a partir de ahí realizar preguntas como si fuese una entrevista.

Por ejemplo, la entrevista podría contener preguntas como:

-¿Y tú que eres? , ¿Para qué sirves?, ¿De qué color eres?, ¿Dónde vives?, ¿Cómo te gusta que te traten?, ¿Quiénes son tus amigos?, ¿Quién es tu familia?...

Con esta técnica los niños y niñas desarrollan la función imaginativa del lenguaje además de potenciar la expresión oral, el diálogo,  la ampliación de vocabulario comprensivo, conocer el uso de los objetos (¿Para qué?), las familias léxicas-semánticas, (¿Quiénes son tus amigos?-la silla, el armario, ¿Quién es tu familia? la mesilla).

Pero también favorece otros aspectos como son el aprendizaje de normas y valores (¿Cómo te gusta que te traten?), de conceptos (¿de qué color eres, tamaño, forma…?) y el desarrollo de la creatividad e imaginación.

Es una actividad que puede ser muy divertida, podemos usar algo como micrófono o incluso darle la vuelta y que después sea el niño o niña quien nos pregunte a nosotros, o si son varios niños podemos enseñarle el juego para que lo hagan entre ellos.

Yo hago con Lluvia una versión “light” que consiste en preguntar- ¿Cómo te llamas?- Y contestamos cualquier cosa como -Me llamo silla- o – Me llamo gato y hago miau-. Lo hacemos mucho en el coche para entretenernos y a ella le encanta.

Es algo facilito pero que da buenos resultados, además es divertido y les suele gustar.


Hasta dentro de unos días!

Seyla

lunes, 10 de marzo de 2014

Vocabulario emocional


Todos sentimos diferentes emociones; estamos felices, enfadados, frustrados, contentos…la gran diferencia reside en cómo las gestionamos y manifestamos. Esta parte quizás es la más difícil de trabajar, ni siquiera los adultos en muchas ocasiones sabemos cómo hacerlo, pero sí que hay algo que podemos hacer por nuestros peques y que va a favorecer, al menos, el reconocimiento de las mismas. Me refiero al vocabulario emocional. Dotar a los niños de un vocabulario emocional no sólo va  enriquecer su léxico sino que va a ayudarles a expresar sus sentimientos y emociones lo que favorecerá una gestión mejor de éstas.

No sólo nos sentimos tristes, enfadaos o contentos…a veces nos sentimos frustrados, sentimos nostalgia, sentimos pena o incluso envidia. Todo ello son emociones y tendemos a etiquetarlas siempre en las principales: triste o contento.

Las emociones forman parte de nuestro día a día y es imposible evitarlas. Además cumplen una serie de funciones vitales, según Revee (1994) todas cumplen una función adaptativa, función social o motivacional. Las emociones adaptativas preparan al organismo para la acción. Las de función social sirven para comunicar nuestro estado de ánimo. Y la función motivacional facilita las conductas motivadas.

Dentro de las emociones existen emociones primarias, que surgen en los primeros momentos de vida, y secundarias, éstas también se denominan sociales, morales o autoconscientes y surgen en torno a los dos años y medio o a los tres. Para que surjan es necesaria la aparición de la identidad social, el niño debe estar iniciado en la internalización de ciertas normas y debe ser capaz de avaluar su identidad personal de acuerdo a estas normas.

Las emociones primarias serían: la sorpresa (con la función adaptativa de exploración), el asco (de rechazo), la alegría (de afiliación), el miedo (de protección), la ira (de autodefensa) y la tristeza (de reintegración).Y las emociones secundarias son la culpa, vergüenza, orgullo, celos, arrogancia, bochorno….

Como veis existen muchas más emociones que estar contento o enfadado. Incluso varias manifestaciones de cada una, por ejemplo cada persona expresa la alegría de una manera. Y de igual modo existen manifestaciones iguales para diferentes emociones, como puede ser llorar; de emoción, de pena, tristeza, alegría, de dolor…

Para que nuestros hijos sean capaces de expresar el por qué de sus manifestaciones emocionales, por ejemplo llorar, deben saber reconocer cómo se sienten y para ello es imprescindible dotarles de un amplio vocabulario emocional.

Un ejemplo de cómo hacerlo en niños de 2-3 años lo vi hace unos días en la escuela infantil de Lluvia (E.I. Extremadura, Madrid) a través de la expresión visual de las diferentes emociones, con un índice en medio para señalar el estado de ánimo de cada uno.


Así que animaros a sentir y a expresarlo incluso en vosotros mismos. Hay veces en que nos sentimos tristes o cansados, por ejemplo, y ellos lo notan, no tengáis miedo de decirlo, para que puedan ver cuál es la expresión de la tristeza o el cansancio y “etiquetar” la manifestación emocional con la emoción.



Un abrazo y hasta dentro de unos días!

Seyla

domingo, 2 de marzo de 2014

Canciones y retahílas


Desde mi embarazo me preocupé mucho por cantarle a mi barriga, a pesar de lo mal que lo hago, y de escuchar mucha música y variada. Había una canción que cantaba mucho, esa misma canción era la que más tranquilizaba a Lluvia cuando nació. ¿Casualidad? No lo creo. Creo más en la ciencia, en los estudios que demuestran que a partir de la semana 20 de embarazo el bebé percibe sonidos del exterior,  no olvidemos que el sonido se transmite por ondas y el medio que les rodea es líquido. No sólo creo en el beneficio directo de cantar sino en la sensación que la música ejercía en mí, en mi calma y en que yo se lo transmitía a mi bebé…

Son muchos los beneficios que podemos encontrar en cantar a nuestros niños no obstante intentaré centrarme en los beneficios de carácter comunicativo y lingüístico.

De todos es sabido que “la música amansa a las fieras”, relaja, calma y tranquiliza. Posiblemente este sea el mayor beneficio cuando se es bebé. La música también es un facilitador social, cantar a un bebé facilita que nos mire, que dirija la mirada hacia nosotros, nos escuche y disfrute del placer de estar con otras personas. Además le ayudará a relacionarnos con nuestra voz y poco a poco irá identificando las voces con los rostros. Le estaremos ayudando a acercarse al mundo de los sonidos, de las palabras…

En cuanto empiece a balbucear le encantaran aún más las canciones con rimas y estrofas repetitivas. Lo que conozco, lo que se repite me da seguridad, se lo que viene a continuación y eso me gusta. Seguir el ritmo con las manos, dando palmas o moviéndose ayuda a interiorizar el ritmo. Si acompañamos todas estas canciones con gestos ayudaremos en el desarrollo de su psicomotricidad, coordinación y expresión gestual.

En cuanto empiezan a hablar el mundo de la canción se convierte en un fuerte apoyo y en un elemento motivador. A ellos y ellas les encanta cantar y que nosotros les miremos o lo hagamos con ellos, una vez más cantar nos ayuda a establecer relaciones con otros.

Y para los más mayores las canciones suponen una vía de aprendizaje, a través de estas aprenden conceptos básicos, historias, moralejas…

Los beneficios de las canciones y retahílas infantiles en el proceso de comunicación y lenguaje son:

Mejorar los prerrequisitos para el lenguaje oral como son la atención, el uso del contacto ocular y la mejora de la expresión gestual. Mejora la compresión y asociación auditiva y también la percepción visual del habla potenciando la lectura labiofacial.

A nivel fonético-fonológico, pronunciación, mejora la funcionalidad de los órganos fonoarticulatorios, también la integración de los sonidos y la memoria secuencial auditiva mejorando la inteligibilidad del habla.

En cuanto a la organización del lenguaje, plano morfosintáctico, facilita la comprensión de la frase y su posterior uso, ayuda en el aprendizaje de la frase, desde simples a más complejas. Favorece la generalización de concordancias de género y numero.

Con las canciones aumenta la adquisición de vocabulario, plano léxico-semántico, potencia la asociación de sonido (palabra) y significado. Se aprenden objetos, acciones, cualidades, familias de palabras, los conceptos de relación espacial (arriba, abajo) favorecido por el movimiento, las relaciones temporales (día, noche)…

Y por supuesto facilita el  control del volumen, la intensidad, el tono y el ritmo del habla. Las terapias basadas en el canto son muchas y se usan en casos de trastornos espeficicos del lenguaje, en disfemia (tartamudez) y otras alteraciones de la prosodia (entonación y melodía del lenguaje).


Y no sólo esto, sino que despierta la pasión por la música, el gusto por el arte, el placer por conocer nuevos sonidos. Los niños que cantan y escuchan música desde pequeños muestran más creatividad y capacidad resolutiva. 


Así que después de todo esto espero que os hayan entrado ganas de cantar. Yo os animo a cantar y a escuchar música, de todo tipo y variada. Y no solo en castellano sino también en otros idiomas.



Un saludo y hasta dentro de unos días!

Seyla

sábado, 15 de febrero de 2014

Veo Veo



Seguramente todos hemos jugado en alguna ocasión al Veo Veo, en nuestra infancia, sobre todo en esos viajes en coche donde no había nada que hacer y jugabas con la familia… Por si hay alguien que no conoce el juego, el Veo Veo es un juego tradicional que consiste en adivinar lo que el otro ve. La dinámica que sigue es la siguiente:

Uno dice “-veo, veo”
Otro“-¿Qué ves?”
“-una cosita”
“-¿y qué cosita es?”
“-Empieza por la letra…c” (por ejemplo)

Al juego se puede jugar con dos jugadores o en grupo. También podemos llevar a cabo varias versiones de la adivinanza que después veremos. Jugar al Veo Veo favorece la recuperación de significados, la fluidez verbal, el acceso al vocabulario interno y amplía los significados del vocabulario.

El más conocido y común es el de –“empieza por la letra…X”. Esta opción esta genial para repasar el abecedario pero si queremos jugar con niños más pequeños podemos empezar por onomatopeyas–“una cosita que hace el sonido rumrumrum (moto)”

También podemos adivinar por la sílaba inicial para dar un poquito más de ayuda, por ejemplo, -“una cosita que empieza por si…" (silla).

Otra variación para chicos más mayores podría ser adivinar por una o varias cualidades del objeto-“una cosita de color amarillo y de plástico" (su chubasquero).

O por la definición del uso del objeto-“una cosita que uso para no mojarme" (el paraguas).

Cualquier variedad está bien siempre que la sepamos adaptar a la edad de nuestro/a peque. No se trata solo de potenciar la recuperación del léxico (vocabulario) sino de hacerlo divertido y pasar un buen rato.



PLANO DEL LENGUAJE: Léxico-Semántico.

ESTAMOS FAVORECIENDO:
  • La recuperación de significados.
  • La fluidez verbal.
  • El acceso al vocabulario interno.
  • La ampliación de significados del vocabulario.




Hasta dentro de unos días!

Seyla 

domingo, 3 de noviembre de 2013

Animales en una caja, las comiditas en otra


Hace poco observaba a Lluvia jugar y me di cuenta que gran parte de su juego consistía en ordenar y clasificar los juguetes. Es algo que todos nuestros peques hacen en momentos determinados, que nosotros también hacemos con ellos e incentivamos, sin darnos cuenta, y que es buenísimo en el proceso de adquisición y comprensión del vocabulario. Podemos utilizar la clasificación como estrategia para apoyar el desarrollo de la comprensión del lenguaje.

Clasificar es ordenar, o poner por clases o conjuntos, elementos  con características comunes. Esto implica conocer dichas características para poder diferenciar unos objetos de otros. Nosotros podemos trabajar la clasificación de muchas maneras, yo hoy os quiero mostrar cómo se trabaja sin plantear si quiera dicha clasificación, simplemente jugando, de manera natural, como aprenden los niños.

Se puede jugar a los mercados, repartiendo los alimentos entre la carnicería, la frutería, la pescadería. Podemos jugar a meter en diferentes cajas pinchitos de un color y pinchitos de otro. Jugar a averiguar qué es un instrumento musical y qué no y según el resultado guardarlo en una caja para los instrumentos o donde el resto de juguetes... 

También es fácil llevar a cabo la clasificación de los juguetes en la recogida. Se pueden ordenar por uso: los puzles por un lado, los muñecos por otro… los animales en un cajón. Y para ir un poco más a allá podemos guardar de manera separada los animales de la granja y los que no lo son. Si los metemos dentro de su granja mejor que mejor. 

A través de todos estos juegos los peques adquieren vocabulario a la vez que facilitamos la organización de este según sus características. Clasificar implica dar un orden lógico al vocabulario que vamos almacenando en nuestro “almacén léxico”



En la siguiente foto se ve como Lluvia, jugando, ha clasificado los juguetes según sus características. Los bloques de madera en la caja, los encajables por un lado y los animales, en fila, por otro.





PLANO DEL LENGUAJE: léxico-semántico.

ESTAMOS POTENCIANDO:

  • Dotar de significado diferentes palabras a través de las características comunes.
  • Aprender a diferenciar objetos a través de sus características.
  • La organización del vocabulario en nuestro almacén léxico.



¡Hasta dentro de unos días!

Seyla


miércoles, 21 de agosto de 2013

A recoger a recoger...

Cualquier momento es bueno para estimular el lenguaje. En esta ocasión estamos recogiendo los “pinchitos” del juego anterior con tan mala suerte que cayeron al suelo. Con toda la paciencia del mundo me he sentado junto a mi hija y hemos ido recogiendo pinchito por pinchito, pero sólo los de color azul.

He empezado yo recogiendo pinchitos azules a la vez que repetía “azul”, mira es azul. Dame el pinchito azul. Y así ha continuado ella.

De esta manera se trabaja no solo la discriminación del color sino también su etiquetación verbal. Aprendemos poco a poco a unir cada palabra que escuchamos con su imagen (en este caso el color azul). En el caso de los colores es difícil ya que no es el objeto lo que hay que “etiquetar”, si no una cualidad. Para ello podemos repetir esta misma actividad en otros contextos y generalizar el sentido de la cualidad del color a otros objetos.

Yo recomiendo trabajar cada color por separado. Hasta que el niño o niña no discrimine y etiquete adecuadamente un color no pasar a enseñar otro. Por ejemplo, sólo hemos recogido diciendo el nombre los pinchitos de color azul, el resto los recogimos sin detenernos en ello.



PLANO DEL LENGUAJE: Semántico

ESTAMOS POTENCIANDO: 

  • La adquisición de vocabulario.
  • Dotar de significado funcional la palabra "azul"(o la que se considere enseñar.
  • El “etiquetado” verbal de una cualidad concreta.
  • El proceso cognitivo de la discriminación de colores.

 

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